30 de agosto de 2008

Musica de fondo para cualquier fiesta limada (o "En la variedad esta la diversion")

Diez discos, mis diez discos preferidos. Pauta que podría reescribirse como “los diez discos que te llevarías a una isla desierta” o “los diez discos que elegirías si solo pudieras escuchar diez en toda tu vida”.
Como ya mis compañeras se esforzaron en hacer notar, los criterios para elegirlos pueden ser miles, pero todos ellos tendrán un factor común: el capricho.
Yo, el criterio que elegí es simplemente los discos que más veces y con más disfrute he escuchado. He ignorado lo que a lo mejor es el criterio más importante, es decir, la vigencia a través de los años.
Algunos de estos discos no los escucharía en este momento, pero en determinado momento de mi vida los he gastado hasta el infinito. De hecho, quizás por eso no los escucharía ahora.
Podría escribir tres páginas justificándome, pero dejémoslo así, y pasemos a la justificación individual de cada elección. Van en orden de preferencia, de menor a mayor.


11 (para no ser menos). ENEMIGOS INTIMOS (JOAQUIN SABINA – FITO PAEZ)


La poesía de Sabina – no la mejor, pero suya al fin-, más la maquina de hacer hits de Fito Páez -quizás el único talento que aún conserva. No esta lo mejor de ninguno de los dos en este disco, pero la mezcla les salió perfecta. He puesto repeat de lo lindo con él, y he puteado muchísimo porque no hubo presentación en vivo.



10. EL AMOR DESPUES DEL AMOR (FITO PAEZ) Si, Fito esta dos veces en la lista de mis preferidos, ¿y qué? Cuando escribí que había algunos que seguramente ahora no escucharía, juro que era este disco el que tenía en la cabeza. Pero no llego a tener claro si es porque las canciones quedaron viejas o porque como tiene tantos “hits”, ya están todos absolutamente quemados. Lo que si se es que en su momento le saque el lustre de lo lindo a este CD, el primero que habitó en mi casa con ese formato. Ni hace falta nombrar las canciones, todos las conocemos.




9. FIN DE SEMANA SALVAJE (LOS BRUJOS)
Pocos discos me divirtieron, me divierten y me divertirán tanto como este de Los Brujos. Es el himno al quilombo. "Kanishka", "La canción del Cronopio", "No te dejes caer". Quizás podemos dudar de su calidad (no estoy seguro), pero imposible no ponerse a saltar escuchándolos.



8. TANGO 4 (CHARLY GARCIA – PEDRO AZNAR)
Seru Giran pero con Charly en su mejor momento, Pedro Aznar más maduro después de su viaje a Estados Unidos y sin la grasa de David Lebon, que aporta a este disco lo mejor de si mismo, es decir, su ausencia.
Es uno de esos discos que no escucharía en este momento, pero forma parte de mi infancia tanto como los ThunderCats e Indiana Jones. Además, tiene entre su repertorio una improvisación como “Mala Señal”, merece ser incluído en esta lista.


7. ALTA SUCIEDAD (ANDRES CALAMARO) La cima antes de la bajada. El mejor Calamaro por donde se lo mire, más prolijo, mejores letras, sus mayores hits. Canciones para todos los gustos, desde hits con letras pegadizas y tontas, hasta baladas tristes con letras cuidadas.



6. AUTOCHOCADOR (JAIME SIN TIERRA) El disco por excelencia de mi adolescencia. Y como la adolescencia es sobre todas las cosas sufrimiento, es imposible que su disco emblemático no sea este. Doce canciones para cantar a los gritos como terapia para el mal de amores, o cualquier tipo de mal. La música de fondo para cualquier depresión profunda. Autochocador, Torta, Ping!, todas cortinas de algún sufrimiento lejano.


5. MIEDO AL ZUMBIDO DE LOS MOSQUITOS (NACHO VEGAS)
Si Jaime Sin Tierra es sinonimo de depresion adolescente, Nacho Vegas es el amo y señor de la depresion adulta. Y este EP es la mejor prueba de eso: Abre con "En La Sed Mortal", el gran manifiesto de Vegas, y cierra con "Brujita", donde muestra que ser un drogado suicida no significa que no se puede ser tambien un poco tierno.


4. PINTAME LOS LABIOS (FRANCISCO BOCHATON) Un disco redondito. Después de la furia claustrofobica de "Cazuela", Bochaton se despacho con este EP donde no sobra absolutamente ningún tema. Si a eso le sumamos el trabajo de depuración que hizo Cerati con el sonido, el resultado es obvio. Repeat loco durante horas. “22:33”, “Pinamar”, “Puerto Amar”, las mejores canciones de la carrera del amigo Bochaton.


3. Piano (Daniel Melero) La perfección hecha disco. Alguien podría decirme que es trampa, porque es en realidad una suerte de “grandes éxitos”. Pero muchas de las versiones de este disco son parientes lejanas de las versiones originales. Si Melero se dedicara a sacar más discos como este y rompiera menos con la electrónica, muchos nos sentiríamos agradecidos.

2. ARTAUD (PESCADO RABIOSO) Disco que jamás me cansare de oír. Ya supero los treinta años y si lo sacara una banda hoy por hoy seria elogiada por su actualidad y calidad. Lo mejor de Spinetta, y sin el factor somnífero que atenta contra la mayoría de sus trabajos. “Todas las hojas son del viento”, “Bajan”, “Cementerio club”, “Las cantatas de los puentes amarillos”, y “Por”, quizás la mejor letra de la historia del rock nacional. Imposible no enviciarse con este disco.



1.FOLD YOUR HANDS CHILD, YOU WALK LIKE A PEASANT (BELLE & SEBASTIAN) Mi disco preferido, de mi banda preferida. Me acuerdo cuando los conocí, baje “The Wrong Girl” de internet. Acto seguido y sin más preámbulo baje toda la discografía. Y fui escuchando tema por tema, disco por disco, sin desilusionarme jamás. Salvo quizás por el último disco. De todas formas, si es difícil encontrar una canción de ellos que no me guste, hay que estar seguro que no es en este disco donde se va a lograr. “I fought in a war”, “The chalet lines”, “Family tree”, y el ya nombrado “The wrong girl”, todas canciones dignas de figurar en un top ten de mis canciones preferidas.




27 de agosto de 2008

Tócala de nuevo (y de nuevo, y de nuevo...) Sam




Odio hacer listas, me pongo nerviosa, dudo, me conflictúo...
¿En qué cabeza cabe que alguien puede casarse con 10 discos por toda su vida?
La lista no puede sino cambiar permanentemente, entran salen, me enamoro y me desenamoro de discos todo el tiempo... No soy tan coherente.
Pero, si te llaman a jugar, es mala educación decir que no. Y como el personaje de Michael Fox de "Volver al fururo" no tolero que me llamen "Gallina". Por eso aunque sé que una vez cerrada voy a acordarme de injustos olvidos y voy a morir por reescribir este post o sumarle parches justicieros, acá va mi lista...
Pero primero establezcamos los criterios generales que me permitieron armar la renuente lista. No soy capáz de justificar cada elección una por una como lo hicieron otros de mis compañeros de blog. El resultado puede parecer caótico y arbitrario (y en verdad lo es), pero todos los títulos coexisten en el ilógico y heteróclito universo que forma mi particularísimo gusto. Y aunque no lo parezca, tiene sus reglas: para evitar la trampa que supondría caer en pasajeros enamoramientos o infaustaciones temporales, decidí sólo incluir aquellos discos que cumplan algunas condiciones básicas que los hace ser digno de este galardón. Todos los discos más abajo citados:
  • Me acompañaron, al menos, por 5 años (una medida prudente para saber que una relación de amor musical es genuina).
  • Pueden ser escuchados con cualquier estado de ánimo y en cualquier momento del día e, invariablemente, producen exactamente la misma alegria (hay ciertos títulos muy oportunos para situaciones puntuales que no se sostienen en otras, esos tuvieron que ser depurados).
  • Tienen una rara influencia sobre el botón de repeat de mi equipo. Si el sentido común no lo impidiera o no existiera el riesgo de gastarlos, cada uno de ellos podrían sonar una y otra vez hasta el fin de los días sin provocar hartazgo.
  • Pueden ser detectados cuando suenan en un lugar público en menos de 5 segundos independientemente de lo lejano que se escuche o los decibeles del ruido ambiente. Convierten cualquier lugar en mi casa.
  • Son recomendables e irrecomendables en proporciones iguales. Fueron grabados en infinitas oportunidades para un infinito número de allegados (lo que llevó tambien a perderlos muchisimas veces). Quisiera que todos (TODOS) sintieran lo mismo que yo al escucharlos, dediqué horas a defenderlos y no pierdo oportunidad de hacerlos sonar en fiestas y reuniones aún a riesgo de despertar la ira pública (también como excusa para escucharlos una-vez-más y ). No puedo entender cómo pueden NO guastarles a alguien, pero, internamente, sé que no son de todos, que son mágicos sólo para mí.
(sí, ya sé, son 11... ¿Y?)

16 de agosto de 2008

El secreto de mi éxito

Finalmente se supo: antes de salir a cantar, Bono se pega un nariguetazo.
Pero a no desesperar, el católico defensor de las causas nobles y justas, aunque toma de la buena, no se entregó al flagelo de las drogas. Según el diario Clarín en su edición de ayer, el líder de U2, no pisa el escenario sin introducir en su fornido cuerpo una buena dosis de sal. Según cree, aspirando este polvito se le aclarara la voz y alcanzará las notas más altas de su repertorio. Así que, los que quieran imitar al futuro papa irlandés, a comprar paquetes de Tres Anclas!!!

13 de agosto de 2008

Están tocando nuestra canción

Nadie nos lo pidió, nadie está intrigado y no somos nada originales, pero nos encanta mirarnos el ombligo. Entonces, a partir de hoy, y en sucesivos post van a conocer los discos que en el nada modesto entender de los redactores de De Filias y Fobias son “los más mejores” del mundo de la música.
Las siguientes listas estarán plagadas de arbitrariedades, de escandalosas justificaciones y, quizá de alevosas faltas de criterio y seriedad. En muchas ocasiones se nos caerá el documento y se notará la década en que se formaron nuestros gustos musicales. En otras, el lector tendrá que soportar repeticiones y mínimas variaciones en los preferidos de cada uno, pero, resulta que los autores de este blog crecieron juntos y la hermandad hizo que alguna de sus filias y fobias se parecieran. Los nombres tampoco tienen un orden de importancia, porque todos fueron los preferidos en una época, para luego ceder el lugar a otro o retomar la cima según el estado de ánimo del votante.
Por todo esto pedimos perdón, y aquí van, estos son los discos que, aunque pasen los años no podemos ni queremos dejar de escuchar:
Los 10 según P.S.

Canción Animal. Soda Stereo: Mi banda de sonido adolescente. Mucho póster, casete gastado de tanto escuchar y mi primer recital de estadio. "Canción Animal" está registrado con cada acorde y cada letra en el disco rígido de las pocas hormonas juveniles que me quedan.

Achtung baby. U2: El disco en que los U2 dejaron las calzas negras para decidirse a hacer música del siglo XXI. Cuando Achtung llegó a los minicomponentes doble casetera no entendimos demasiado, pero nuestros oídos de medio pelo sospecharon que nacía un clásico y no se equivocaron.
You are the Quarry. Morrissey: Mozz resucita de sus cenizas y se digna de enseñarnos a todos porqué es el mejor de Los Smiths.
Alta Suciedad. Andrés Calamaro: el disco en que Calamaro se pone a punto caramelo y cumple con lo que ya prometía en "Nadie Sale Vivo de aquí". Tiene “El tercio de los sueños”, la canción de amor- a- primera- vista- fallido de mejor comienzo de la historia musical: “Tenías el vestido más horrible de todo el tendido, trataba de llamarte la atención de un modo oportuno, pero solo tenías ojos para el matador de toros, el tercio de los sueños se había terminado para mí” .



Music in a foreign languages. Lloyd Cole: justificaciones ya dadas oportunamente, para refrescar ideas, hagan click acá Desintegration. The Cure: Canciones con un nudo en la garganta, oscuridad y golpes bajos, instrumentaciones interminablemente bellas, la voz decadente de Robert Smith y "Pictures of you" hacen de Desintegration el combo perfecto para todo buen depresivo con sensibilidad musical.
El Album. Fricción: Por Richard Coleman encadenado a un micrófono cantando "Héroes", y listo.

Esta boca esta boca es mía. Joaquín Sabina: representa la música española, pero bien. Siempre en el delicado límite entre lo simple y lo grasa, entre lo directo y lo chabacano, Joaquín Sabina aprovecha el idioma para que sus canciones se vuelvan poesía.


Mundo de Acción. Francisco Bochatón: cuando Bochatón se volvió menos Girondo y más romántico. "El candado", "Vida Simple" y otras son obras eternas del gran cantautor desafinado platense.

Foreign Affairs. Tom Waits: quizás el más redondo de los discos del viejo Tom. Un clásico para escuchar copa en mano


Grandes Exitos. Miguel Bosé. Como si esta lista no fuera lo suficiente incoherente y ecléctica, dejé para el nro. 11, fuera de programa, como suerte de confesión final, de esas que se guardan para pasada la medianoche susurrar vergonzosamente, al gran Miguel. Bosé no tiene un disco entero bueno, por eso este grandes hits con su foto en la tapa resulta perfecto para tener en nuestras discotecas al admirado efebo español. Las mejores canciones de su repertorio para canturrear mientras se limpia la casa o en un viaje en colectivo. Si, chorrea grasa, pero lo banco a Bosé.

24 de julio de 2008

De santos, revoluciones, guerras y otros seres fantasticos


("Sesenta relatos" / "El Colombre", Dino Buzzati) Por uno de esos caprichos del mundo editorial, el nombre de Dino Buzzati a la mayoría de nosotros nos puede llegar a sonar absolutamente desconocido, a pesar de haber sido elogiado por el propio Borges y de ser uno de los preferidos de Italo Calvino. Hasta hace pocos años era imposible leelo traducido al español, exceptuando el “El desierto de los tártaros” o alguna que otra obra aislada.

Por suerte existe también la costumbre en el mundo editorial de, sin razón aparente, empezar a publicar y traducir las obras de autores que hasta ese momento parecían haber caído en el más absoluto olvido.

Este es el caso de Dino Buzatti, quien desde hace unos cinco años esta empezando a ser editado tanto por la editorial Gadir, como por Acantilado, españolas ambas. Si bien este hecho hace que para acceder a dichas obras uno tenga que desembolsar su buen dinero, siempre va a costar mas barato que un curso acelerado de italiano
Los “Sesenta Relatos” y “El colombre” son una perfecta oportunidad para zambullirse de cabeza al mundo del italiano. Dos extensos muestrarios que lentamente nos van dejando conocer las diferentes obsesiones del escritor y sus múltiples facetas.

Desde cuentos pesadillezcos y opresores al mejor estilo Kafkaiano, hasta fábulas con cierta moraleja escondida. Cuentos donde lo mágico se infiltra en la realidad, al mejor estilo de Calvino, pasando por ecos de Guy de Maupassant y Borges.

Sus narraciones podrían separarse en tres grupos básicos, que son reformulados una y otra vez. Por un lado las “religiosas”, pequeñas fábulas que incluyen a santos y a Dios, pero ambientados en un mundo anacrónico, fantástico. Los milagros en ese mundo son algo cotidiano, los ermitaños son seres mágicos, santos. Dios es una presencia constante en la vida de los hombres. A partir de esa premisa se desarrollan historias a veces de humor, y otras veces aleccionadoras.

Por otro lado aparecen los cuentos de suspenso, o terror. Estos en su mayoría tienen como protagonista principal a la guerra o a la revolución. Son presentadas como una gran bestia que se infiltra en la realidad, destrozando todo a su paso; es el Apocalipsis que amenaza constantemente a los protagonistas de las historias. Pero la mayoría de las veces no son nombradas.

Hay un tópico que Buzzati reformula una y otra vez: La guerra y la revolución se aproximan, la gente huye o simplemente se paraliza, incapaz de reaccionar de ninguna forma para evitar el desastre, imposibilitada siquiera de nombrarlo a no ser en voz baja, o con miradas de terror.

Por ultimo los cuentos de realismo fantástico. Una gota sube lentamente una escalera atemorizando a un edificio, cucarachas se vuelven gigantes para vengar a sus compañeras aplastadas, un hombre cansado de su monótona vida se convierte en sapo, un agujero en el subte de Milán deja en evidencia una entrada al infierno, la muerte permite a un soldado ir a despedirse de su madre antes de llevárselo para siempre. Decenas de cuentos parecen planteados en forma de “te imaginas si…”, el autor deja salir su imaginación y nos invita a jugar con las posibilidades que nacen de ella.

Si bien un tanto desparejo, muchos de estos pequeños relatos de Buzzati alcanzan un grado de calidad tal que uno podría tranquilamente llamarlos clásicos. El talento que posee para poner incomodo al lector solo con insinuaciones, sin nombrar jamás el peligro que acecha; la diversión que transmite cuando simplemente se propone jugar con su imaginación; y su forma de crear mundos mágicos, haciendo que estos nos rodeen por completo, justificarían de sobra tal denominación.


Para muestra sobra un boton...


19 de julio de 2008

El corazón sobre todo

(Manuel Moretti, en vivo en El Nacional, 17 de julio del 2008) Había pasado la noche en vela. Manuel Moretti dijo que sentó en una silla a su vaso de whisky para que le haga compañía y siguió hasta el final el debate por las retenciones en el Senado. Unas horas después, sin haber pegado un ojo, estaba cantando en San Telmo.

Quienes exigían afinación y complejidad instrumental no estaban en un buen lugar. Despojado de la máscara rockerita de Los Estelares, Moretti se sobrexpuso en soledad con su guitarra y sus canciones. Dos o tres acordes, su voz y su humor maltratados por el insomnio, acompañaron un recital en el que la fuerza estuvo en la poesía y la sonoridad de las palabras.

Las canciones solistas de Moretti podrían ser letras de tangos. Hablan de ciudades, viajes, abandonos y melancolías. Describen paisajes y estados de ánimo, dejan al autor con el alma en paños menores, y provocan una mezcla de incomodidad y placer para el que las escucha. El repertorio recorrió temas del disco “La mañana del aviador”, algunos inéditos y canciones viejas de Estelares.

Incluyó “Julia”, “Compro Flores”, “Autobuses”, “Línea D”, todas composiciones que muestran el embrión de Estelares, los momentos de un repertorio imposible de encajar, por suerte, en las listas de alta rotación de las FM.

Terminaba la noche, el alcohol había corrido con generosidad, tanto sobre el escenario como entre el respetable auditorio, que ya no podía ser tal. El cantante de Los Estelares había olvidado su inhibición y el público su recato. Todos cerraron el recital cantando a los gritos en un karaoke borracho. Es que los efluvios etílicos liberan todos los músculos, el corazón sobre todo…

Para muestra, sobra un botón...

17 de julio de 2008

Canciones de cuna para pequeños anarkas

("Anem al llit?" Albert Plá, 2002) Después de nuestra reseña de canciones para niños indies y tristes, seguimos con la serie de falsos discos para chicos.

Cualquiera que conozca el resto de la obra de Albert Plá, aquellos que hayan escuchado la variada discografía de canciones anarquistas plagadas de escatología e inconformismo, difícilmente puedan imaginar la posibilidad de que exista entre sus obras algo como ¿Anem al llit?.

Este es un disco extraño dentro de un cantautor extraño. Plá es uno de esos artistas difíciles de encasillar, el tipo de estilos para el cual las etiquetas quedan siempre incómodas. Al escuchar sus canciones uno no sabe a ciencia cierta si es muy inteligente o un sub normal, al verlo actuar en sus exóticas performans cuesta encontrar los límites entre lo serio y lo humorístico y, si tenemos la oportunidad de escucharlo en una entrevista, no vamos a progresar mucho porque oscila entre lo patológicamente tímido y la provocación del que quiere llevar al entrevistador al suicidio. Pero si algo recorre su obra es, sin lugar a duda, la idea de lo lúdico. La mezcla, el desenfado, la curiosidad parecen ser hilos conductores que atraviesan una discografía que incluye desde las rumbas catalanas más punk del mundo (“No solo de rumba vive el hombre”) y hasta un falso disco en vivo donde se parodian las efusiones masivas con una serie de mentirosos aplausos entre tema y tema (“Supone fonallosa”).

¿Vamos a la cama? (eso es lo que significa en catalán “¿Anem al llit?”) es un disco de canciones de cuna para niños hipersensibles o para adultos con problemas, una colección de temas dulcísimos, mitad en catalán mitad en español, acompañados sólo de una guitarra y algunas flautas ocasionales. Encontramos mezcladas con canciones de cuna, pequeñas historias de infancia contadas desde un lenguaje impecablemente infantil (“Primer amor”) y curiosos catálogos ( de sueños de lo más variados –“Somiatruites”-, de miedos infantiles (“Dorm”) o la entrañable invitación a casa a todos los personajes de la infancia para que espanten a la tristeza, (“Qualsevol Nit Pot Sortir El Sol” un clásico que reversiona”).

Pero el juego ingenuo, el “dale que éramos chicos” no es tan simple como parece, esconde un mensaje más oscuro. Entre nanas y cuentos para dormir, entre melodías tranquilas, y voces arrulladoras se cuelan líneas que nos recuerdan que estamos escuchando un disco de Albert Plá. En su poesía asoma un chico que parece saber demasiado de la vida duerme a su madre con canción de cuna dulce y angustiosa o se esconde entre los soñadores la extraña Laura de quien se nos dice que soñaba cosas tan “terribles que es mejor no saberlas”.

Con sutiles ironías, aún disfrazado de Pipo Pescador, nuestro héroe anarquista no deja de decirnos que afuera, saliendo del disco, está el mundo, que todo sigue siendo una mierda, que a pesar de todo no hay futuro, pero que esta bueno jugar a que podemos, por un rato, quedarnos en la cama haciendo de cuenta que ninguna de esas cosas existen.

9 de julio de 2008

El cuco que mece la cuna

(Songs for the young at heart. Stuart Stamples y Dave Boulter. 2006) Hasta las almas más oscuras tienen a veces su regreso a la infancia.

De eso se trata el disco “Songs for the youngs of hearts” en el que el 50 por ciento de los taciturnos Tindersticks decidieron hacer un compilado de sus canciones infantiles favoritas y convocar a sus amiguitos, tan melancólicos como ellos, para que las canten.

Niñeras poco recomendables como Robert Foster, Stuart Murdoch de Belle and Sebastián o Kart Wagner de Lambchop, ponen sus voces a canciones finamente orquestadas como cajas de música. La voz cavernosa de Stuart Stamples arrulla y consuela al mismo tiempo en “Hey, don´t you cry”, el único tema original compuesto para el disco, y Jarvis Cocker nos cuenta un tenebroso cuento en verso sobre las consecuencias funestas que trae molestar a un león.

Las melodías de “Songs for the youngs of Heart” son tristonas y dulces, con el olor de los sábados de lluvia en que había que jugar adentro. Su espíritu luce cercano a la estética de los sombrios cuentos de Andersen que nos asustaban y fascinaban al mismo tiempo cuando éramos chicos.

Por último, vale la pena visitar la página de Internet linkeada a continuación, buscar el video de “Albert and the lion” y descubrir la peligrosa locación desde la cual el cantante Pulp decidió narrar la fábula.

Para muestra sobra un botón:

http://www.songsfortheyoungatheart.co.uk/

6 de julio de 2008

Cuentos de amor, de locura y de muerte

("La pareja abominable y otras historias macabras", Edward Gorey. Ed. Valdemar) Morbo, melancolía, oscuridad y ternura son las palabras que tendrían que estar en cualquier intento por describir el trabajo de Edward Gorey.

Este dibujante estadounidense, muerto en el año 2000, es uno de los tantos autores que nos recuerdan que a veces la oscuridad puede desprender más luz que la claridad. Un dibujante de aquellos que son capaces de generar belleza en cosas que normalmente solo nos generarían repulsión o tristeza.

Fuertemente ligado al mundo del libro, vivía ilustrando portadas para varias editoriales, y esporádicamente contando sus propias historias, inspiradas en crímenes y noticias macabras que disfrutaba coleccionando.
Sus libros los editaba él mismo, limitándose a una distribución de puerta en puerta, con sus librerías amigas, confinándose a un grupo de selectos y fieles seguidores.

"La pareja abominable y otras historias macabras", editado por Valdemar compila varias de esas narraciones, y sirve como un muestrario del opresivo pero bello mundo que Gorey disfrutaba creando.

Cuando uno empieza a leer sus cuentos, lo primero que aparece en la cabeza es Tim Burton, y más particularmente "La melancólica muerte del chico ostra", ya que las premisas generales de ambos estilos son las mismas. Al punto que todos los adjetivos usados para describir a Gorey servirían perfectamente para describir la obra del director de cine.
Pero las diferencias existen y son marcadas, para empezar en sus dibujos. Mientras Burton pertenece más al mundo de la historieta, con dibujos caricaturescos y rasgos exagerados, Gorey es más realista. También es más detallista. Cada viñeta de "La pareja abominable" merece ser observada con mucho detenimiento, ya que está minada de pequeños detalles, desde la expresión de los personajes hasta los cuartos en los que se encuentran. Por momentos parecen verdaderos cuadros.

Las historias también tienen sus cualidades diferenciadoras con respecto a la obra de Burton. Las del director suelen ser más impactantes, la tragedia es evidente, incluso exagerada y juega con eso. En cambio Edward Gorey , si bien tiene historias de ese estilo, en muchas otras elige un camino diferente.

Lo tremendo en esos casos es algo que flota en el ambiente de la narración, una sensación que va formándose lentamente a medida que uno avanza por las páginas del libro. A veces estallando al final de la historia, pero muchas otras sin estallar en ningún momento, sólo generando una sensación de melancolía leve pero constante durante todo el cuento.

Narra con sus dibujos y con sus letras de la misma forma. Apoyándose en detalles, construyendo paciente y lentamente, dejando el peso de la emoción por momentos en la imagen, y por momentos en lo narrado.

El libro comienza a todo trapo, con la historia que le da el nombre al libro, "La pareja abominable", que trata sobre la vida (basada en un hecho real) de una pareja que sólo lograba excitarse sexualmente secuestrando y matando niños. A ese cuento le siguen unos diez mas, entre los cuales brilla “Los pequeñines macabros", una especie de canción o poema infantil donde por cada letra del abecedario se cuenta la forma de morir de un niño cuyo nombre comienza con dicha letra.

La sensación que queda al terminar de leer el libro es de una gran pesadumbre, tanto por el hecho de haber acabado el libro como por la intensidad de sus historias. El mundo de Gorey es realmente atrapante, inquietante.

Ideal para los seguidores de Tim Burton, que encontrarán en Gorey a quien muy probablemente sea su padre estilístico; e ideal para los amantes de la oscuridad en general y para todo ser que tenga un pequeño Robert Smith luchando por salir de su interior. Se sentirán entre sus páginas como peces en el agua.
Para muestra sobra un boton:

3 de julio de 2008

Martín Buscaglia, El evangelio según Mc Phanton

Bajo la pintoresca presentación de Hombre orquesta, el uruguayo Martín Buscaglia se presentó el jueves en El Nacional de San Telmo.

Quienes contamos con algunas décadas en el haber recordamos (con un poco de vergüenza ajena) a un improbable cómico(?) que en los 80´ en Badía y companía reproducía con sólo sus cuerdas vocales un universo de películas de guerra. Como un Mc Phanton charrua, Buscaglia convierte su boca en máquina de ritmos y manipula una serie de juguetitos ridículos con los que produce sonidos que graba esmeradamente en 30 segundos antes de cada tema. Se para en el escenario acompañado sólo con su guitarra y su corte de samplers, y dice que va a tocar mucho, porque afuera llueve, y estuvo todo el día pasando frío. Cuando comienza su simpático stad up, uno piensa que va a presenciar una performance, posiblemente entretenida, pero seguramente lejana de lo musical. Aunque el disco que promete presentar, El evangelio según mi jardinero (hermoso nombre), hace uso y abuso del sampler, también tiene una buena banda biensonante y una orquestación sólida que aprovecha en detalle los recursos de cada instrumento. Con ese antecedente en la memoria auditiva cuesta imaginar que ritmos disparados de su boca, una batería de juguetes inútiles y su rechonchita simpatía puedan dar cuenta de su obra. Pero el resultado sorprende.

Buscaglia tiene el don de jugar y hacer música en escena. Tiene una hermosa voz capaz de mantener la melodía entonada encima de, prácticamente, cualquier base, por vaga o excéntrica que sea y camina sólido sobre recorridos musicales que nunca defraudan. Aprovecha recursos mínimos y crea atmósferas interesantes que reinventan sus canciones y aportan versiones novedosas que, como improvisaciones de jazz, dan la sensación de una música que se va haciendo a medida que ocurre. La impresión que uno se lleva es la de alguien que disfruta probando cosas y se divierte y divierte. Los pasos de comedia crean un ambiente amigable y cortés, y ayudan al público a entrar también en el juego.

Una buena oportunidad para ver algo nuevo que viene desde el otro lado del chaco.

24 de junio de 2008

Un Drexler muy cuate

(David Aguilar, “Grabadora Portátil) La primera impresión que se tiene cuando se escucha a David Aguilar es la de haberse equivocado al leer que se trata de un músico mexicano, y que en realidad se trata de un uruguayo.

Es que si tuviéramos que buscar algún familiar dentro de la música para Aguilar, los primeros que vendrían a nuestra cabeza serian Jorge Drexler y, en menor medida, Fernando Cabrera.

La historia de este chico de Sinaloa es similar a la de muchos otros cantautores hispanohablantes. Empezó haciendo música de protesta, en discos como “Frágil”, “Eco” o “Fotorolas” y poco a poco fue desplazando su campo de acción. Ya en su anterior trabajo, “Tornazul” la protesta habia quedado totalmente relegada a algún verso aislado, en alguna canción perdida del disco.

Antes de escuchar a David Aguilar, quien quiera conocerlo, debe hacerse a la idea de que no se trata de un músico de primera oída. No es uno de esos compositores que enamoran en el primer contacto. De hecho, la primera aproximación puede ser bastante desagradable -dependiendo de la canción que se elija- ya que su voz en general, y su forma de cantar en particular son como mínimo molestas. La voz es una especie de correcaminos o corneta bastante irritante, y su estilo desprende un fuerte tufo a Silvio Rodríguez que cualquier persona en posesión de un oído sabrá repudiar.
Pero una vez que se supera este impacto y uno deja de escuchar la voz y empieza a escuchar las letras el panorama cambia por completo. Sale a flote una poesía muy bien trabajada, aunque peligrosamente lindera a la cursilería en determinados momentos, pero siempre en un nivel compositivo donde hay una propuesta.

Juegos de palabras, "poetización" de cosas cotidianas y metáforas originales son todas armas que Aguilar explota en casi todos los casos con cien por ciento de efectividad. Sin dar la impresión de ser pretencioso, sino la de una extrema simpleza, como si estuviera jugando.

Esa virtud estalla especialmente en canciones como "Casa sola", donde cuenta una separacion describiendo las diferentes partes de su casa, deslizando frases como: “un cuarto frio y sin dolor/ que un rincón del techo heria/ a un tragaluz que se quemo /sobre la puerta carcomida”; tambien en "De largo vi pasar tus dedos", con un tono mas pop, con una lirica mas simple, algo melosa pero indudablemente bonita; o "El tragafuego" (aunque su melodía es una verdadera amenaza) que describe el momento en el que abre el semáforo y el tragafuegos por fin puede descansar, bombardeando con metáforas que vuelven ese hecho trivial, todo un acontecimiento.
Musicalmente, alcanzaría en cierta forma con decir que es un "Drexler mexicano", al menos para los temas mas agradables. La distancia que toma con el uruguayo se encuentra en otras canciones con un ritmo mas acelerado, casi pop. También se diferencian, al menos con el ultimo Drexler, en la instrumentación. Aguilar en todos sus trabajos se acompaña solamente con las cuerdas de su guitarra, a excepción de algún silbido aislado y algún que otro golpecito en la caja de la misma a modo de percusión.

La particularidad de “Grabadora Portátil”, en ese sentido, es que opto por un sonido extremadamente low-fi, lo cual no se entiende demasiado, mas alla de interpretarlo como un intento de parecer mas independiente incluso de lo que ya es.

En definitiva, para los " no iniciados" en este músico Azteca se recomienda acercarse primero a las canciones relajadas, las baladitas tranquilas con letras acarameladas. Solo después de haberse acostumbrado a su particular manera de cantar comenzar a explotar las otras opciones. Si no uno queda espantado por ese detalle y no llega a apreciar las letras, que son sin duda la mejor virtud de Aguilar.

11 de junio de 2008

El tsunami llegó hasta aquí!



Cerati después del Actors Studio.

7 de junio de 2008

De Nueva York a Buenos Aires....



Esta semana, las chicas de De Filias y Fobias brindamos con cosmopolitan.

2 de junio de 2008

Con el futuro en los talones

(Con la muerte en los talones. Alfred Hitchcock) Cary Grant está apurado, sale de su oficina y le roba el taxi a una pareja que está por subir. Esta pequeña mala acción le hace llegar unos minutos más temprano a su cita, su vida se adelanta unos instantes y ya nada será igual. Alguien lo confunde con quien no es y desde ese momento pasa a ser el blanco móvil de policías y malhechores. Ni siquiera su madre le cree que no tiene nada que ver con quienes lo persiguen. Tiene que escapar, no sabe de bien de qué o de quién… si hubiera sido considerado con el prójimo, se habría ahorrado muchos disgustos el pobre Cary.

Con esta sentencia moral de bajo vuelo, casi con un chiste, empieza “Con la muerte en los talones”, la película más caprichosa de Alfred Hitchcock.

En 1949 faltaban muchas cosas que decir en el cine, y Hitchcock estaba dispuesto a descubrir cuáles eran para gritárselas a todo el mundo.

Una de ellas es que una película no necesita de una historia sólida y totalmente cerrada para ser interesante y entretenida. “Con la muerte en los talones” es una sucesión de pequeñas aventuras que el protagonista va viviendo y que de ninguna se justifica por el argumento o por la verosimilitud.

Por ejemplo, Cary Grant se encuentra con la heroína (Eva Marie Sant), una señorita fría y calculadora de quien no se sabe si lo quiere ver muerto o vivo y que lo manda al medio de la nada a encontrarse con, tampoco queda bien claro, quien. Entonces Cary va a una ruta y mientras espera viene a intentar asesinarlo un avión fumigador. El método de exterminio es por lo menos insólito. No le tira veneno y lo ahoga, sino que quiere desnucarlo a vuelo rasante!!. La escena es disparatada, pero durante nueve minutos le creemos a Hitchcock que el avión tiene posibilidades de cometer el asesinato, y suspiramos aliviados cuando el aparato se estrella contra un camión que pasa por casualidad.

Y así sigue, capricho tras capricho de director, el pobre protagonista en su derrotero: se pasea por una subasta, se cuelga de la montaña de los bustos presidenciales yankies, hasta que finalmente encuentra el sosiego que le devuelve su identidad de una forma tan absurda como la perdió.

Pasaron las décadas y el cine encontró nuevas formas de contar historias, pero en los años 50, Hitchcock, en “Con la muerte en los talones” ya nos daba una oportunidad de espiar lo que estaba por venir.

23 de mayo de 2008

Drexler minimalista




La experiencia del Drexler básico resultó un éxito: cantante de garganta perjudicada, pero inspirado y público silenciado bajo coacción hicieron más que agradable la noche del 22 de mayo en el Gran Rex.
Les dejamos este video, que es viejo y con una dedicatoria desactualizada, pero que corresponde a una de las letras más lindas del repertorio del uruguayo....

20 de mayo de 2008

Fue bueno mientras duró


Los diarios de hoy aseguran que la Pequeña Orquesta de Reincidentes ya no existe más.

19 de mayo de 2008

Salvado del lado oscuro

Jorge Drexler venía con las acciones en baja en la arbitraria mesa examinadora de De Filias y Fobias. Los autores de este blog, poco serios en sus juicios artísticos, y siempre dispuestos a denostar a las estrellas por las razones más absurdas, lo habían puesto en la lista negra por haber engañado a su mujer de años y por su romance con la vegetativa de “Hable con ella”.

Para colmo, no soportamos que hubiera tenido el tupé de hacérnoslo saber con todo detalle en su último disco “12 segundos de oscuridad”. Que si la cornuda le había leído los mails adúlteros, que si estaba triste por el divorcio controvertido, que si estaba caliente como negra en baile con la Waitling, de todo eso no nos queríamos enterar, pero en cada canción nos lo hacía escuchar, destruyendo progresivamente la imagen que le habíamos comprado de osito cariñoso charrúa.

Tras cartón, su último recital en Buenos Aires resultó un bodrio: corto de extensión, con delirios cools-electrónicos, un repertorio sin los éxitos de hoy y de siempre… en fin, un chasco.
Pero, al borde de entrar en la papelera de reciclaje de los ídolos caídos, el uruguayo se sale con el disco “Cara B” y en la primera escuchada nos disponemos a aprontar los papeles para el indulto ipso facto.

Drexler ofrece un combo de dos discos que funcionan como una radiografía de su universo musical. El primero muestra la fase pública del artista en concierto, y el segundo nos muestra su cara privada de maquetas y homenaje a sus influencias.

Cara A es el registro en vivo de una gira por Cataluña. Su escucha, más un poco de imaginación, bastan para situarnos de inmediato en el clima de un recital de Drexler con todas sus características clásicas: los arreglos y afinación cuidada, el diálogo con el público que muchas veces se pasa de denso, y sus letras más bonitas.

Pero lo verdaderamente interesante lo encontramos en el cara b del disco del mismo nombre. Ahí la cosa se transforma casi en la grabación de un fogón donde Drexler agarra la guitarra y nos canta sus canciones favoritas.

Haciendo uso de cuatro idiomas, rescata temas de artistas tan disímiles como Leonard Cohen, Caetano Veloso, Zitarrosa o Kiko Veneno.

Se nota que todas estas canciones les gustan porque las canta con un entusiasmo y buen gusto que hace que nosotros también las disfrutemos. El clima del disco logra que nos sintamos invitados al living de su casa, donde el uruguayo nos invita a un buen vino y nos improvisa un paseo por la música del mundo.

En "Cara B" Drexler se redime y nos muestra como lo queremos ver y escuchar, sencillo, directo, sensible, casi como el amigo con buen gusto musical que todos desearíamos tener.
Para muestra sobra un botón:
Tracks recomendados: cara a: "Un país con el nombre de un rio"; "Zamba del olvido"; "Soledad", "Sea". cara b: "Gracias"; "Dance with me to the end love"; "Milonga de ojos dorados"y " Zamba por vos"

18 de mayo de 2008

Hay días sospechosamente lights



"Mi Gin Tonic" A.C.

9 de mayo de 2008

9 de mayo: día internacional del ave

Un saludo a todos los pollos (amigos y enemigos) en su día

2 de mayo de 2008

Pieles frías según Ronald McEwan

(On chelsi beach, Ian McEwan. Anagrama)Parece ser el mejor camino par que un escritor se vuelva mediocre: después de forjar por años uno, dos, tres grandes libros, la crítica lo aclama, los jurados los reconocen, la Academia los estudia y finalmente, las grandes editoriales lo editan. Ahí sobreviene el desastre: los compromisos comerciales.

Los lectores de Expiación, de Sábado sabemos que McEwan puede ofrecer mucho más. Quizá la necesidad de producir acorde a los tiempos del mercado explique la pobre sensación que deja On chesil beach, su última novela. Tal vez, la exigencia de cumplir con un contrato firmado sea la causa de que un sólido narrador, que demostró manejar a la perfección los tiempos y jugar graciosamente a las estructuras, haya inflado lo que hubiera sido un muy buen cuento hasta convertirlo en una nouvelle desnaturalizada.

On chesil beach cuenta la historia de una noche de bodas, la de Florece y Edward, dos jovenísimos esposos que llevan sobre sus espaldas el peso de ser estereotipo de la represión sexual. La novela tiene vocación de cuadro de época y apela al viejo mecanismo de lo micro por lo macro. Los derroteros de estos jóvenes pre revolución sexual se amplían como las ondas de una piedra en el agua a sus cuadros sociales y en la situación política de la post guerra. Pero la estructura es previsible y por momentos lo que sorprende es la acumulación de lugares comunes (¿tiene que ser ella la frígida y él el impulsivo e incontinente?).

Dueño de sus recursos, McEwan deslumbra en un par de pasajes donde con un mínimo de acción logra climas intensísimos, y en dos o tres diálogos cargados de cosas que no se dicen. Pero más allá de estos momentos que nos recuerdan que estamos ante un muy buen narrador, la historia cansa y el recurso alargado termina por irritar. Hasta el mismo autor parece fastidiado cuando, cerrado el conflicto, resume los 60 años de vida restantes de los personajes en diez páginas que parecen ser un relleno para cubrir la cantidad pautada de caracteres.

Uno va terminando el libro y piensa que en realidad es una pena, que hubiera sido lindo leer algo mejor y medita si realmente valdrá la pena ver qué escribirá la próxima vez. Pero, zorro viejo, Mc Ewan, guarda un As en la manga: hoja aparte, en medio de una página blanca se lee a manera de colofón.

“Los personajes de esta novela son ficticios y no guardan parecido con personas vivas o muertas. El hotel de Edward y Florence – casi dos kilómetros al sur de Abbostsbury, Dorset, que ocupa una posición elevada en un campo, detrás del aparcamiento de la playa- no existe”. Puede que un párrafo tan rotundo justifique un mal libro. Quizá le demos un crédito, vamos a tener que leer la próxima.