
24 de noviembre de 2007
19 de noviembre de 2007
El pasado, pisado
(El Pasado, Héctor Babenco) Desde que el cine es cine, la literatura fue una de sus fuentes de inspiración preferidas, y los resultados siempre fueron problemáticos. Hay quienes dicen que no deberían serlo. El producto de esos matrimonios entre literatura y celuloide, dan como resultado una obra que debe ser juzgada por sus meritos, sin tener en cuenta de donde proviene. Pero aún siendo permisivos, ignorando los detalles menores, abriéndonos a interpretaciones y relecturas, hay una deuda que debe mantenerse intacta, elementos que deben estar si o si: precisamente los que hacen que una obra sea tal.Hay dos tipos de historias: aquellas que donde lo importante de la anécdota se encuentra en el desarrollo de los hechos, y aquellas que solo completan su sentido cuando los acontecimientos culminan. Por ejemplo, si alguien nos pregunta de que se trata el Quijote, contestaríamos que es sobre un hidalgo que enloquece leyendo libros de caballería y decide emularlos. La forma en la que terminan sus aventuras, puede sorprender o no, pero no aporta demasiado al sentido de la obra. En cambio si nos preguntan por Moby Dick, es imposible que se entienda su significado si no comentamos que Ahap termina siendo aniquilado por la ballena.
El libro "El Pasado", de Alan Pauls, forma parte precisamente de este segundo grupo. Cada uno de los hechos que se narran apuntan hacia un final, que nos habla sobre la perdición. Uno puede interpretarlo de mil formas distintas, pero de ninguna manera puede ignorarlo. Es una historia de perdición, o trata sobre la inutilidad de huir del amor, o es una historia sobre una obsesión que aniquila. Pero de ninguna forma lleva consigo la idea de redención.
La version de Héctor Babenco es, durante todo su desarrollo, extremadamente fiel al libro de donde nació. Incluso detalles menores (obviamente no todos) son representados a lo largo de la película. El descuido al momento de plantear "lo ideal" en la relación entre Rimini y Sofía, es perdonable. La elección de "podar" el rol ambiguo entre víctima y verdugo entre ellos dos, es explicable asumiéndolo como una posible interpretación de la obra. Incluso el vaciamiento de las características de Rimini se puede entender pensando en una simplificación del argumento.
Pero cuando uno ya se encuentra preparado para retirarse satisfecho de la sala, Babenco sorprende cambiando el final, y con eso renunciando a todo vinculo con la obra de Pauls. Si se tratara de una historia que encuentra su sentido en el desarrollo de los hechos, seria un cambio menor, un intento por "mejorar" la obra. Pero, en este caso, el efecto logrado fue el de contar otra historia. Como si Ahap hubiese hecho un delicioso aceite con el cuerpo de Moby Dick.
¿Esto hace que la "El Pasado" sea mala? No necesariamente. Para contestar esa pregunta hay que hacerse otra antes. ¿A cuanto asciende la deuda que contrae una película cuando se basa en un libro? Si pensamos que la deuda es nula, podemos olvidarnos de este cambio. Pensar que simplemente es otra historia. Lo que en el libro era una historia de perdición, en la película es una historia de salvación. Pero si buscamos un mínimo de fidelidad entre ambas versiones, este detalle resulta fatal.
Es realmente una pena. Porque de no haber cometido ese ultimo error, hubiese sido una película que podrían disfrutar (o no) tantos quienes leyeron el libro, como los que se acerquen por primera vez a la historia. La discusión pasaría más bien por otros lugares: la calidad de los actores, los guiones, o la viabilidad de este tipo de historias en el cine. Pero tal como esta, quienes busquen una versión visual del libro, se exponen a salir traicionados de la sala.
No es por decir pero…
La imaginación versus el casting…
*Gael García Bernal… ¿no es un poco nenita para hacer de un tipo frío, insensible y decadente como Rimini?
*Esta bien que Babenco haya optado por una identificación extrema con Rimini… pero elegir a Analía Couceyro para interpretar a Sofía… ¿No tenia una actriz que nos hiciera preguntar un poco mas porque Rimini no volvía con ella?
*Amen de eso. Caso extraño el de esta chica. Totalmente sobreactuado el personaje cuando Sofía es "normal", pero cuando el personaje enloquece… sencillamente perfecto.
17 de noviembre de 2007
Soy tu fan: "Diez razones para amar a Morrissey"
En la película Alta fidelidad, John Cusack se preguntaba si escuchaba música pop porque era un perdedor o si era un perdedor de tanto escuchar música pop. Algo así me pasa con Morrissey: no sé si me gusta porque tiene la capacidad de traducir en música mis sentimientos, o si mi sensibilidad pusilánime y oscura es así porque se educó al compás de sus canciones. Hace poco se dijo en este blog que cada uno tiene los ídolos que se merece. Pero si seguimos la opinión del propio Morrissey nadie merecería el honor de ser su fan. Sin embargo, sus canciones tienen la capacidad de transformarse en una Patria para el que las escucha. Hacen sentir especial a quien puede disfrutarlas y lo alientan a aspirar pertenecer a la exclusiva corte crepuscular de la que Mozz es el inalcanzable referente.1. Porque su voz tiene la propiedad de erizar la piel con sólo empezar a sonar.
2. Porque es malhumorado, soberbio e irónico. Pero a la vez sensible, antiheroe y desvalido. Porque es lo más lejano a la demagogia de una estrella masiva. Desprecia a sus fans y vive poniendo una prudente distancia. Recientemente detuvo un recital porque lo tocaban.
3. Porque tiene vocación de ícono, construyó su propio mito y se preocupa por cultivarlo. Trabaja día y noche para alimentarlo a base de declaraciones, polémicas e ironías.
4. Porque es ególatra hasta el extremo y está convencido de que es único. “Si tuviera hijos les pondría Morrissey 1, Morrissey 2, y Morrissey 3, si fuera una hija se llamaría Morrissete” se lo escuchó decir.
5. Porque es el hijo que podrían haber tenido James Dean y Oscar Wilde.
6. Porque sin él no habría sido lo mismo la historia del pop británico.
7. Porque no recibe banderas como La Renga ni corpiños como Sandro, sus fans saben que le gusta que le tiren narcisos. El pogo gay friendly de su recital en el personal Fest del 2005 fue el más amable de la historia.
8. Porque mantiene una pelea histórica con Robert Smith para ver quién es el más triste y sostiene que lo más deprimente de The Cure no es ni su música ni su mensaje, sino su aspecto. A modo de ejemplo: Morrissey: “Robert Smith es un llorón” , Robert Smith: “Morrissey es tan deprimente que si no se mata él mismo probablemente lo haga yo”, Morrissey: “ Prefiero ser asesinado a balazos que ser visto con zapatillas Converse. Por otra parte su corte de pelo debería merecer la pena de muerte”. Un talk show producido por Tim Burton.
9. Porque tuvo la deferencia de dedicar una canción de amor a una gordita.
10. Porque el juez que lo despojó de sus regalías de The Smith, después de oírlo en juicio lo acusó de “malévolo, truculento y mentiroso” por sus declaraciones . A lo que él respondió: “A pesar de la desaprobación masiva, sigo siendo el mismo”, y agregó “Alguien tiene que ser yo, así que mejor que lo sea yo”.

11 de noviembre de 2007
Soy tu fan: “Diez razones para amar a Lloyd Cole”
Aquellos que esperan un post informativo, equilibrado, profesional, para empezar, se equivocaron de blog, pero para continuar, ya mismo les aconsejo que abandonen la lectura de esta nota.Es que, parte del petit ciclo “soy tu fan”, voy a escribir sobre Lloyd Cole, y hay artistas sobre los que no puedo, ni quiero, ser objetiva.
Lloyd llegó más tarde que temprano mi oído, pero arribó para quedarse. Una nota de Rodrigo Fresan- casi tan reblandecida como esta, pero mucho mejor escrita- ofició de gentil y concluyente invitación a sus discos, y de ahí en más, yo, tan afecta a encontrar defectos a mi alrededor, no pude dar con ninguna excusa para renegar de Cole.
Estimados ciber-lectores: comiencen por "Music in a foreign language", continúen con "Love Story" y ya no podrán detenerse. Lloyd Cole es un viaje de ida para los espíritus sensibles y refinados.
Cada uno tiene los ídolos que merece, y Cole, cascarrabia, perdedor empedernido y consuetudinario, es el mío. A continuación explico en diez pequeños y arbitrarios ítems porqué deberían compartir conmigo esta afición:
2. Porque sus letras pueden ir desde el estribillo más idiota, que se pega y repetís cual Rain man una y otra vez, hasta contar una escena perfecta de road movie en dos imágenes y tres minutos (Chequear de muestra para uno y otro ejemplo Like lovers do y My Alibi).
3. Porque junto a los Conmotions, en los 80 fue astro pop de jopo y hombreras, pero logró crecer con elegancia. Sigue haciendo canciones sencillas y no por eso idiotas, con la acidez y el pesimismo necesario para un occidental bienpesante.
4. Porque en su blog anunció que en un concierto en Barcelona (que el año pasado me perdí de ver por una semana!!), él mismo vendería sus discos en una mesita a la salida del recital. Inmediatamente advirtió estar un poco resfriado, pero prometió no contagiar a los potenciales compradores. Sencillez y cortesía de un dandy escocés.
5. Porque su voz no se puede confundir con ninguna otra y permanece intacta. Aún canciones de Sinatra o de Leonard Cohen, en su garganta suenan a temas de Lloyd Cole
6. Porque su último disco, "Antidepressant", fue elegido en el 2006 “el-mejor-disco-no-reconocido-por- absolutamente -nadie” del año.
7. Porque una de sus canciones aconseja: “si querés crecer derecho, apoyate en una biblioteca” y otra sentencia: “creo en el amor, entonces puedo creer en cualquier cosa”.
8. Porque dicen que en sus recitales es introspectivo y retraído, actitudes que disminuyen en forma directamente proporcional a la cantidad de whisky del vaso a su diestra.
9. Porque junto con Morrissey y Robert Smith forman la trilogía de músicos más amargados de la escena británica.
10. Porque las diez canciones de “Music in a foreign language” son la banda de sonido perfecta para escuchar a solas, en la oscuridad. Las músicas en idioma extranjero se apropian de tu mente y por un poco más de media hora el mundo puede ser un lugar casi feliz.
9 de noviembre de 2007
Soy tu fan: "10 razones para amar a Nacho Vegas"
Este no es un post objetivo. No es un post descriptivo. Estamos acá para defender nuestros fanatismos. Hay músicos que pueden gustarnos, músicos que podemos admirar profundamente, músicos de los que queremos escuchar cada uno de los discos que salen al mercado. Pero son muy pocos los que son capaces de generar fanatismo en nosotros.Los que trascienden el ámbito de la admiración y se ganan nuestro cariño. Estos post lo que pretenden es presentar a los artistas, que a nosotros personalmente, nos generan ese sentimiento.
En mi caso la elección fue difícil. Hay una trinidad conformada por Francisco Bochaton, Belle and Sebastián, y el gran Nacho Vegas. Belle and Sebastián al meditarlo me di cuenta de que ese cariño se lo gano a fuerza de admiración, por lo que no es del todo el tipo de fanatismo que buscamos. Francisco Bochaton es el caso opuesto, o casi. Si bien musicalmente se merece un gran reconocimiento, el cariño se lo gano gracias a su personalidad. Es por eso que Nacho Vegas resulto elegido.
Hace unos cuantos años, mi compañera de blog y hermana, Paola, me recomendó a un tal Nacho Vegas. Paralelamente, Sebastián Kramer, guitarrista de Jaime Sin Tierra, cuando le dije que me gusto una canción de su disco solista, me dijo que estaba inspirada en una canción del mismo Vegas. Busque la canción y necesite escuchar más, me baje el disco. Y de ahí a la discografía hubo un solo paso.
¿Cómo explicar lo que generó escuchar esas mismas canciones? No creo que sea una tarea fácil. Pero al menos puedo darles diez razones para que ustedes mismos decidan si este tal Nacho Vegas merece una oportunidad, y una vez que lo escuchen, sus canciones darán el resto de los argumentos:
1. Porque aun en tu peor momento podés poner un disco de Nacho Vegas y entender que siempre habrá alguien más arruinado que uno mismo.
2. Por su descuidada imagen de dandy oscuro.
3. Por su asombrosa facilidad para nombrar a sus discos: "Miedo al zumbido de los mosquitos" / "Cajas de música difíciles de parar" / "Desaparezca aquí"
4. Porque convocó a familias de la comunidad asturiana de Buenos Aires a un recital de canciones típicas de su tierra. Y termino cantando lo mejor de su repertorio, haciendo que los ancianos y las madres de familia huyeran despavoridos.
5. Porque en ese mismo recital, cansado de escuchar los pedidos de la gente, dictaminó: “Pues, como no se ponen de acuerdo, tocaré lo que me salga de los cojones”.
6. Por su mesita con su botella de cerveza y su vaso.
7. Porque más que un músico es un narrador. Porque recupera la tradición trovadora española y la llave a la mas "ardiente oscuridad".
8. Porque en "La sed mortal" pasa siete minutos pidiendo perdón.
9. Porque es el Nick Cave hispano.
10. Porque, como sentencian los españoles en diferentes foros de internet: Nacho Vegas es "El Puto Amo".
3 de noviembre de 2007
La política del marcador
Hace algunos años, la gente acostumbraba a pintar las paredes para mostrar sus simpatías u odios políticos; de a poco los muros dejaron de pertenecer a los particulares y las pintadas también pasaron a mano de los aparatos de los partidos. Quizá como una forma de abrir el juego que los políticos buscan cerrar por todos los medios, o, tal vez, para agregar contenido a los carteles que muestran tentadores espacios en blanco, muchas manos anónimas eligen intervenir propagandas e inscribir en ellas sus opiniones particulares. La política del marcador parece venir a contradecir la tan mentada falta de interés en la participación ideológica.
Hay varios tipos de inscripciones en los carteles, algunos discuten ideológicamente, reprueban o limitan las propuestas que se leen con acotaciones más o menos profundas sobre la ideología del candidato. Algunos de estos alteran parte de los slogan, tachando palabras o sumándoles comentarios que modifican o invierten los mensajes políticos. Otros eligen intervenir las fotos con signos que parodian o ridiculizan al candidato. Y finalmente, hay quienes, quizá más
superficiales, se ocupan del aspecto físico del candidato opinando sobre cosmética, vestimenta o aseo personal.
Hija de la indignación o de las ganas de manifestarse, esta forma de expresión repone el debate político con contenido y muchas veces con ingenio. Aun aquellas pintadas que no muestran ideas y se quedan en la superficie pueden entenderse como una crítica a campañas hechas de caras y nombres (ya que a veces ni siquiera hay apellidos).
Discutiendo ideas, reclamando por promesas incumplidas o recordando antiguas filiaciones de candidatos que parecen renacer en cada elección limpios de pasado, el marcador justiciero hace contra campaña desde el lugar del particular, inscribiéndose en el margen de un sistema que pretende dejarlo indecorosamente afuera.
23 de octubre de 2007
Volver al futuro
Por suerte (o a veces por desgracia, para qué negarlo) los años no pasan en vano, y 10 son realmente muchos años, aún para la música. Los discos de Soda habían sido prudentemente archivados y hacía tiempo que estaban juntando polvo, así que el reencuentro con sus canciones, sujetas a ahora a revisión, iba a operar, sin anestesia en en el campo del estadio. Corría serio peligro de que todo sonara a viejo, de sentir la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser fan de Soda Stereo.
Y yo, una más en la masa, al abrir el baúl, encontré de todo. Canciones con olor a moho (Nada Personal, Cuando pase el temblor, Un millón de años luz, Corazón delator!!) que en su momento decían mucho y ahora suenan viejas, y hasta un poco grasas. Pero lo más importante, y lo que decidió definitivamente el saldo positivo de la experiencia, fue el reencuentro con otros temas inoxidables y efectivos al cien por ciento, ADN total de hit de hoy y de siempre (Juegos de Seducción, Persiana Americana, Danza Rota, Prófugos, Picnic en el 4to.B) y la sorpresa de descubrir letras que, lejos de envejecer, el tiempo- o la madurez del oyente- resignificó y valorizó aún mucho más (Signos, Imágenes retro, En remolinos, En Camino).
No es por decir, pero…
* La que tocaba la batería: ¿era la tía gorda y canosa de Charly Alberti? Y continuando con el tópico: en todos estos años, ¿no aprendió a tocar un poco mejor la batería?
* ¿ Qué fue del Club de la Furia? En qué geriátrico estarán internados sus fundadores?
* ¿ Cerati se habrá hecho el implante capilar “pelo por pelo”? Esos rulos al viento no resisten el archivo, no jodamos, algo se puso!! Hay quien asegura que pasó por pelucas Possi.
* ¿ Habrá estado Débora del Corral en el backstage?
15 de octubre de 2007
Mañana tampoco debería seguir siendo esto

Es un disco complicado, no muestra nada nuevo, que no hayamos escuchado en el anterior, o en el primero, “Canciones que un hombre no debería cantar”. La diferencia tal vez esta en las proporciones.
Desde que Gabo abandonó Porco para presentarte como solista, estuvo clara su intención de identificarse con los sonidos folklóricos y los cantautores de los setenta. Una mezcla de Mercedes Sosa, Silvio Rodríguez y el sonido viejo de Spinetta. Algo que llegaba a comprarte de Gabo Ferro (en especial en el primer disco) es que lograban un equilibrio. Había canciones casi de protesta, canciones relajadas apoyadas en cuerpo entero en las letras, canciones divertidas, donde aprovechaba los residuos de Porco para darle ritmo a la mezcla. De hecho, los puntos mas altos a nivel compositivo eran aquellos donde todas las características antes nombradas se mezclaban, dando lugar a canciones como el “El amor no se hace” o “Tapado de piel”, con letras excelentes, un ritmo envidiable y una exhibición asombrosa de la capacidad de las cuerdas vocales de Gabo. Pero en este trabajo se olvido de dosificar. Son canciones que le ceden el protagonismo casi completo a su faceta “Silvio Rodríguez”, dejándole un papel algo menos importante a su parte “Mercedes Sosa”, y donde se olvida definitivamente que alguna vez existió Porko.
Lo complicado del disco es que cuesta decir que es malo. Las canciones son buenas, o por lo menos mantienen la calidad de sus viejas canciones. Lo que falla, principalmente, es la ausencia de temas divertidos, que desintoxiquen de tanta letra barroca.
Aunque también es cierto que hay algunos decididamente malos como el que abre el disco, “Para traerte a casa”, que pretende ser una fábula, pero se vuelve graciosa (sin que sea la intención de Gabo) al usar tópicos como “El cazador” y “La paloma”, una canción anacrónica, aburrida, que no despierta el mas mínimo interés.
Hay un solo tema en el disco que cumple el rol de sencilla y depuradora:“Cuando el amor no entra”. Recupera un “estilo” que Gabo ya usó en “El amor no se hace” o “Están dopados los enamorados”, canciones simples, con letras simpáticas, casi graciosas, y con un ritmo amable.
El resto del disco se mueve entre sonidos folklóricos, algunos con pinceladas de tango, y mucha canción setentista. Dentro de ese gran grupo hay puntos luminosos, como “Que llegue la noche”, “De paso”, “Un par de cositas nuestras”, o “Tu amor como el hambre”. Pero estos se pierden dentro de un disco bastante monótono, donde ya no abundan los cambios de ritmo como en los anteriores trabajos, si uno no esta prestando demasiada atención a lo que escucha.
Es una pena, la gran virtud que supo tener Gabo era mezclar y reciclar géneros como el tango, el folklore y la canción de protesta, realizándolos desde la óptica de un músico que venia directamente del rock. En ese cocktail, sumado a su voz, Gabo se presentaba como un músico sumamente recomendable para seguir de cerca.
Si bien no se puede decir que este disco signifique una caída libre dentro de la calidad de sus canciones, tiene un fuerte olor a tropezón. Da la sensación de que le gustaron demasiado los sonidos que estuvo probando, y que planea dejar atrás definitivamente su pasado. Lo malo de esto es que esa elección eliminaría los rasgos que hacían de Gabo Ferro un músico diferente, transformándolo en un buen músico, pero anacrónico, y seguidor de un estilo que en pleno siglo XXI, ya es viejo
Cosas que un músico no debería hacer:
*Quiero armar un concurso especialmente inspirado en el lanzamiento de este disco: “¿Qué otra cosa puede significar esta tapa?”
*¿Hasta cuando vamos a perder el aliento para nombrar la discografía de Gabo? ¿Es que el muchacho no tiene poder de síntesis? “Canciones que un hombre no debería cantar”, “Todo lo sólido se desvanece en el aire” y “Mañana no debe seguir siendo esto”. ¿Para el próximo podrá reducirse a una sílaba, para que podamos recuperar el aliento?*En pleno 2007, ¿no es medio aburrido que me hables de cazadores y palomas Gabo?
27 de septiembre de 2007
Un dandy con armónica

Cansado de grabar el nuevo CD que va a traer de nuevo a Roxy music desde los 80, Brian Ferry dijo basta, se aflojó la corbata, se desbrochó el primer botón de su camisa Prada (no es posible imaginarlo en chomba o en jogging) y se tomó un respiro. Este respiro es Dylanesque, un disco homenaje donde versiona temas de Bob Dylan.
Hay un mito que dice que las canciones de Dylan suenan mejor en una voz que no sea la suya. Este disco no viene a desmentirlo, la cuidada interpretación y los arreglos prolijos e inspirados nos devuelven viejos hits revolucionarios flamantes como si estuvieran recién escritos.
Pero no se conforma con eso nuestro atildado dandy. En una época en que los discos homenaje parecen ser un buen negocio, Ferry nos presenta su particular idea de lo que significa hacerle a alguien un cumplido. Seguramente es difícil quitarse el sombrero frente a un mito cuando se es, como en este caso, casi una marca registrada; y mucho más cuando las características propias de esta marca son diametralmente opuestas a las del homenajeado. “ Una canción puede ser lo que quieras que sea. Crecí con la idea del jazz de que se puede hacer una canción de muchas formas distintas" contesta a un periodista de El Mundo de España que pretende crucificarlo por limarle las asperezas a The times they are a changin. Y esa parece ser la clave para entender lo que Brian Ferry entiende por hacer un cover. Lejos de hacer versiones respetuosas que recuerden al original, Ferry convierte fatalmente las canciones de Dylan en otra cosa, usa las melodías y letras como materia prima y las moldea hasta hacerlas otras, distintas, sorpresivas.
Los 11 temas elegidos son del Dylan de los 60 y esta elección habla, quizá, de encontrar las canciones en estado puro, en versiones que piden a gritos ser revisitadas. Y así, como por arte de magia o del glam, un par de hits revolucionarios y varias baladas ya clásicas se convierten en canciones que parecen escritas desde siempre para ser cantadas por Ferry.
Hace falta volver a las versiones originales para entender totalmente cuánto de juego hay en el proyecto, pare ver que la apuesta está en no dejar nada en donde estaba. La mismas letras en la voz de Ferry cobran otro sentido, son re interpretadas y parecen decir otras cosas. La historia de un bohemio reventado en Just like tom thumbs blus queda convertida en el lamento de un bont vivánt glamorosamente arruinado, y la calamaresca If not for you en un galanteo ultra sexy. Cuidadosamente le quita el cuerpo a la canción de protesta y cambia, con distinción, agresividad combativa por una distante ironía. El himno revolucionario The times they are a changin es un caso particular en este sentido. Esta canción, en su momento un estandarte contra Vietnam, sin cambiar una palabra queda convertida en una prima hermana del Heroes de Bowie, que hace pensar que los vientos de cambio que se avecinan harán un mundo, sino mejor, seguramente más lindo.
Pero no sólo se limita a estilizar las canciones, quitarle al viejo Bob el vino de la mano y ponerle un brandy en su lugar. Simple twist of fate y All I ready I want do (que esconde también un homenaje a la versión de The byrds), por ejemplo, son despojadas de su melancolía y se convierten en hitazos de Roxy music. Sólo en Gates of eden y aún más en Knocking on heavens door, hay un verdadero homenaje, un saludo respetuoso a la armónica más notable de la historia de la música (aunque le pese a León).
Brian ferry asegura en sus entrevistas que no conoce personalmente a Dylany que no sabe, en realidad, qué piensa de sus versiones. Cuando se le pregunta qué le diría si se encontrara cara a cara con él. Brian se hecha para atrás en la silla, se aparta su flequillo descuidadamente ordenado de la frente y contesta con elocuente sobriedad inglesa: “Le diría: Espero que no te importe”.
23 de septiembre de 2007
Terranova said...
Se lo ve enojado, hace un par de días que lo echaron de Perfil, en donde era redactor en el suplemento de cultura. Cuenta que lo despidieron por poner la cara en las asambleas y paros que reclamaban aumento de sueldos en el diario de Jorge Fontevecchia. Califica al gremio de prensa como jodido y traidor y cuenta dos o tres anécdotas sobre carneros y puñales traperos que hacen al escucha cuestionarse su vocación. Ahora reparte su tiempo entre buscar trabajo, escribir su blog y proyectar sus dos nuevos libros, uno sobre la Virgen María y otro sobre santos, con los que piensa completar la trilogía católica que inició con La Virgen del cerro, una crónica sobre la aparición milagrosa en Salta.
La nueva narrativa:
A Terranova se lo relaciona con la autodenominada “Joven guardia”, un grupo de escritores que no superan los 35 años y que, con dos antologías en el mercado, son por estos días el fenómeno de moda en el ambiente literario. Sobre esta supuesta nueva generación, que forman, entre otros, Pedro Mairal, Washington Cucurto, Florencia Abbate, Pablo Alí y Oliverio Cohelo, cuenta: “La Joven Guardia es un nombre un poco ridículo que se le ocurrió a Maximiliano Tomas, pero que a todos nos sirvió mucho. Previo de este invento yo ya había editado dos novelas que solamente habían leído mis amigos.En la literatura los espacios se negocian. Nadie viene y te dice: “Che, formen una generación de nuevos escritores, publiquen que yo les pago todo”. Los espacios los tenés que pelear y tomar cada oportunidad que se presente. En nuestro caso fue el suplemento de cultura del diario Perfil. Desde ahí empezamos a publicar artículos y a reseñar a escritores de más o menos 30 años. De repente descubrimos que “jóvenes escritores” era una marca que el mercado no estaba utilizando, y la aprovechamos”.
Los Blogs:
Terranova es periodista, publicó tres libros (El Caníbal-2002-, El bailarín de Tango -2005- y El pornógrafo-2005) y actualiza todos los días su blog http://elcocinerosalvaje3.blogspot.com. Sobre las diferencias entre estas tres actividades, que se pueden pensar muy similares, dice: “Lo puedo explicar comparándolas con la actividad de un músico. Ser periodista es como ser sesionista de una banda tipo Vilma Palma e Vampiros, toco algo que no es mío, que no me gusta y me llevo la plata, eso es para mí el periodismo. En cambio escribir libros es parecido a componer para un disco solista, preparar con cuidado tu obra, pulir la forma en la que te expresás, definir lo que querés contar y que querés que se recuerde de vos. Por último, la producción de un blog se asemeja a una zapada entre amigos, es algo natural y espontáneo, hecho con la libertad de lo que se sabe efímero.El blog te permite probar cosas directas, en un espacio reducido de publicación inmediata, donde ni el lector ni lo que pusiste importa tanto, entonces aparecen cosas interesantes y en un estilo desacartonado que es bueno y nuevo.
Igual, antes era muy fanático del vértigo del blog, pero ahora estoy más sosegado, no quiero una superproducción literaria. Pienso enfocarme más en proyectos puntuales… propongo para mi vida menos punk y más familia”.
Los libros y la fe:
La literatura de Terranova siempre recorrió temas que le interesan ersonalmente: el tango, la pornografía, los medios de comunicación, pero en su último libro se adentra en territorios que a priori podrían pensarse ajenos al ámbito intelectual: los prodigios milagrosos de la Virgen del Cerro. Tal como lo hiciera su compañero de liga Washington Cucurto al retratar el submundo de las bailantas y los inmigrantes en Buenos Aires, Terranova dirige su mirada al ámbito de la fe: “Si uno busca libros sobre la fe, se encuentra con cosas muy berretas, con tipos como Victor Sueiro. La literatura actual no se interesó por esos temas.Por eso traté de hacer un libro anfibio: que lo pueda leer el creyente que quiere saber sobre el milagro y no consume literatura habitualmente, pero en el que también un universitario pueda encontrar un placer estético.
En Salta estaba del lado del peregrino, fui uno más y viví todo lo que pasaba. Estando ahí resultó muy difícil distinguir cuando fui cronista y cuando protagonista. Tengo una formación cristiana que respeto, me interesa el universo de la creencia, así que no tengo problemas para identificarme con el peregrino. Puedo ponerme a rezar, entiendo lo que le pasa a una persona cuando reza, porque entiendo lo que me pasa a mí. Estoy orgulloso de haber escrito un libro que puede leer y entender mi abuela.
Por todo esto no pensé que La virgen del cerro iba a ser tan bien recibido por la crítica. Es cool ser ateo: esta bien visto decir yo no creo en nada, me paso por el culo 2000 años de historia de la humanidad. Pero, aunque la tapa que es medio new age, un poco grasa, el libro fue leído y se empezó a rescatar la calidad la escritura de algunos capítulos más allá de todos estos reparos.”
20 de septiembre de 2007
Cuatro personajes en busca de un autor
Lo bueno fue que el vino no faltó y al ser una librería, era fácil distraerse ojeando las estanterías. Eso si, de acercarse a la mesa donde se encontraban los libros de Eloisa Cartonero, debía tenerse mucho cuidado, porque estaba custodiada por dos chicas que no dudaban ni un minuto en acosar a cualquier observador desprevenido vociferando las novedades con las que contaban.
Mientras tan
to los poetas circulaban por la sala, demostrando ya desde su indumentaria el estilo que caracteriza su literatura. Así por ejemplo Washington Cucurto llevaba puestos unos jeans descuidados, una camiseta de fútbol, y encima de ella una campera con “Palermo Chico” inscripto en la espalda; Fabián Casas un jean normal con una remera de Kiss, como cualquier hijo del vecino; Juan Desiderio el look clásico del bohemio que ha pasado largo tiempo recorriendo los pasillos de la facultad de letras; y Rodolfo Edwards un adecuado traje. En fin, todo un esfuerzo para no sorprender a nadie violando el estereotipo.Una vez superada la espera, empezaron las lecturas. El primer turno fue para Washington Cucurto (Santiago Vega). Fue presentado por Fabián Casas, quien contó: “Cuando lo conocí, lo ví venir y pensé `Este negro de mierda seguro que me roba`. Él, por su parte cuando me vio pensó `Este negro de mierda seguro es puto´”. Como podrá verse, un nuevo intento por no dejar de jugar con la imagen que tanto supo explotar el escritor.
De la lectura de Vega se puede decir muy pocas cosas. Sigue fiel a su estilo, de crónic
as sobre el submundo de las clases marginadas de Buenos Aires. En este caso en forma de poesía, pero el único cambio concreto que aportó el formato, fue pretender cierto profundidad que no logró alcanzar en ningún momento y una especie de critica social, muy ingenua y superficial. Imágenes muy simples, que se mantienen atadas al imaginario popular sobre el “cabecita negra”, y solo consiguen sacar una sonrisa cómica de vez en cuando.El siguiente turno fue de Juan Desiderio, presentado con una anécdota que lo pintaba como un gran metafísico de la carrera de Letras. Las poesías que leyó sin llegar a maravillar tenían sus puntos rescatables. Un buen manejo del ritmo, aprovechando bien el sonido de las pala
bras, aunque por momentos el registro usado fue bastante pretencioso. Eso si, todo leído de una forma muy expresiva, cual trovador en plaza.Rodolfo Edwards resulto ser el momento más surrealista de la noche. Vestido con su traje, apareció en escena luego de que Casas contara como lo conoció oyéndolo declamar una arenga política muy brillante en una radio cuyo alcance era de dos cuadras a la redonda. Sus poesías fueron sobre todo simpáticas. Mucho humor, mucho juego de palabras fácil, casi obvio y retratos urbanos de diferentes zonas de Buenos Aires. Divertido para ser escuchado, pero dudoso para tener en la biblioteca. Mención aparte para el final de su participación, anunciando que se dará un gusto, para luego tocar una corneta y tirarse papel picado encima, cual Alacrán después de sus chistes.

El último en leer fue Fabián Casas, el único que ofreció algo realmente interesante. Poesías casi minimalistas, sin despegarse en ningún momento de lo cotidiano, con anécdotas de su pasado y situaciones aparentemente intrascendentes. Pero armando con ellas imágenes muy agradables y cargándolas de un sentido mas elaborado. Muy similar a su prosa, pero aprovechando las libertades que da la poesía para detenerse mas en los detalles.
En definitiva unas lecturas que fueron de menor a mayor, donde ninguno de los escritores pareció muy preocupado en proponer algo nuevo de si mismos.
No es por decir pero…
Apostillas de una jornada con la Joven Guardia…
*Washington Cucurto o Santiago Vega debería practicar un poco antes de leer sus cosas en publico. Son entendibles los nervios, pero si él mismo se equivoca en sus poesías, leyendo signos de pregunta cuando en el poema se afirma, o marcando mal las pausas… ¿Qué podemos esperar de lo que lean los demás?
*Todo bien con que sean chicos que se quieren mucho entre si y que les guste juntarse a hablar. Pero armar un ciclo de lecturas para estar chusmeando una hora o mas, y luego leer durante quince minutos, veinte como mucho… ¿no les parece demasiado?
*Una señora de pelo seudo rojo estaba desesperada por ser el centro de la escena. No conformándose en hacer comentarios a viva voz mientras los demás en silencio escuchaban a los escritores, se paso toda la noche gesticulando para todos lados y haciendo onomatopeyas para demostrar que lo leído era de su agrado.
19 de septiembre de 2007
14 de septiembre de 2007
Noticia sólo para crédulos
4 de septiembre de 2007
Afiebrado
Llegó e hizo ruido enseguida. La cantidad de gente que iba a sus recitales crecía exponencialmente a cada show; no tardaron en hacerle entrevistas y notas en varios diarios. El famoso artista revelación.
En el 2007 salió su tercer disco y el resultado es desalentador. El muchacho parece que fue víctima de los elogios recibidos. Es un disco que explota cada uno de los estereotipos que usaron en el pasado para hablar bien de él: El chico del interior, el chico sensible, el chico experimental.
Explota tanto esos rasgos que los lleva al ridículo, por momento a la parodia. La sensación que da escuchar estos 39º es que Aristimuño equivocó el camino. Potenció detalles negativos que en los anteriores discos ya aparecían y disolvió los rasgos positivos que hacían que uno se los perdone.
Es un disco que perdió la simpleza en la música, y la profundidad en las letras. En más de un caso parece incluso una cargada: “Pez”, con su amasijo de voces, o “El búho” con los efectos de fondo que dan la sensación de que Lisandro se compró un sampler y estaba ansioso por estrenarlo.
También resulta obvio que el personaje de “chico sensible del interior” le dio resultado, porque en sus letras abundan las frases que parecen puestas para que uno recuerde que Lisandro Aristimuño es un chico de las provincias, que ama a su país. En “Me hice cargo de tu luz”, por ejemplo, con “me perdi en el azul de todo el cielo de Mendoza”, o “me hice cargo de tu luz, cortando el viento Zonda”, da la impresión de que hizo un taller con Leon Gieco.
También en muchos momentos confunde lo simple con lo chato. Como en "La despedida" –“¿Qué le voy a decir si se va?.... ¿Qué vuelva?... ¿Qué no?”-. Quizás si hubiese trabajado bien la letra sería una buena canción, pero así da la sensación de que improvisó con lo primero que se le vino a la cabeza.
Se pueden contar con los dedos de una mano (y sobrarían) los momentos en que Aristimuño alcanza el nivel de sus anteriores discos. Uno de esos ejemplos es “El plástico de tu perfume”, donde la orquestación esta muy bien elegida y la letra excelentemente trabajada. También podría considerarse dentro de ese grupo a “Tus Canciones”, casi en una tonada de cuna en su melodía, con una letra agradable.
Otro momento interesante del disco es “Para verte hoy”, que pese a empezar con los “famosos” gemidos de Aristimuño -¿Quién le habrá dicho que queda bien balbucear gemidos en una canción?- enseguida se recupera, y puede que sea el único ejemplo donde la “nueva” búsqueda de Aristimuño da resultado. Fuerte presencia de bases electrónicas, un sonido más cercano al pop y una buena letra.
Si fuera el disco de otra persona, la sensación sería mucho más agradable. Pero habiendo conocido sus anteriores discos ("Azules turquesas" y "Ese asunto de la ventana") y teniendo en cuenta la expectativa que había generado (se lo pensaba sucesor de Kevin Johansen o Jorge Drexler, o al menos era costumbre compararlo con ellos), uno esperaba mucho más de este tercer disco.
Hay músicos que se vuelven víctimas de su propio “éxito”. Como Miranda con su música para adolescentes y Leo García con su pop gay. A Lisandro Aristimuño se le subió a la cabeza el cantautor meloso del interior. Esperemos que para el próximo disco le baje un poco la fiebre, y vuelva a ofrecer algo nuevo.
¿No tiene una madre que le diga que…?

*... poner cara de niño amoroso en recitales, más que jugarle a favor hace que uno tenga ganas de patearle la cara.
*... esta perfecto gemir y balbucear cuando compones, es mas facil estructurar una melodía sin preocuparse en la letra. Pero una vez que la cancion esta hecha….gemir queda feo… mas si te gemis 5 horas por recital.
*... esta muy bien que quiera mucho a su hermana… Pero basta de hacerla zapatear en los recitales, somos gente grande.
30 de agosto de 2007
Veo gente muerta...
En estos días agita Buenos Aires una muestra que presenta cuerpos humanos momificados a través de un proceso químico y los exhibe en el shopping del Abasto. Body exhibition BS AS pretende ilustrar sobre los secretos que el cuerpo tiene dentro para educar a quienes ignoramos todo sobre anatomía. Los medios, las vecinas, los ascensores claman por la novedad y lo controversial del espectáculo. Pero lo que la mayoría ignora es que una muestra similar tiene lugar, desde hace un siglo, a pasos de su casa: El museo de la morgue judicial.No es fácil entrar, hay que sortear filtros que eliminan a curiosos y escandalizadores. Pero si se tiene la constancia para hacerlo y se logra convencer a los censores de que el interés es justificado, acompañados por un Virgilio de guardapolvo se nos pueden abrir las puertas.
En lo que era el aula magna de la vieja facultad de medicina, vitrinas muestran en frascos con formol cabezas, torsos, manos y genitales que revelan los daños de muertes violentas. Junto a cada cuerpo (o fragmento) una ficha tipeada en máquina de escribir relata la causa de la muerte. Lo llamativo es que estas descripciones no son, como podría esperarse cuadros clínicos en lenguaje técnico; sino que, sin ahorrar amarillismo, se nos cuenta con lujo de detalles la vida del difunto y las circunstancias de su muerte.
El guía nos explica que se trata en su mayoría de inmigrantes que llegaban solos al país y nadie reclamaba. Entonces, el afán didáctico de un Estado en plena estructuración (el museo se formó entre 1908 y 1920) aprovechó sus cuerpos para educar sobre la moral.
El mensaje que trasmite el museo de la morgue es muy distinto al de Body exhibition. Si aquí en lo que se hace hincapié es en lo material, en el cuerpo como mecanismo, este antiguo museo lo piensa como el continente de las almas.
La organización de las vitrinas dice mucho al respecto. Los suicidas que no supieron quererse, los incautos que no supieron cuidarse, los perversos a los que su entorno o su placer llevó a la perdición, cada uno tienen su espacio. Los inocentes, bebes y no natos malogrados por los vicios paternos, se agrupan por otro lado. Cada una da su mensaje, su enseñanza. Pero todas parecen gritarle al atemorizado espectador que entra a este viaje a la moral de principios de siglo XX su lección de vida: “Quien mal anda mal acaba”.
Bocadillos lúgubres: las estrellas del museo de la morgue.
-Una numerosísima colección de hímenes (intactos!!)
-El sodomita que pagó con sus intestinos no medir bien el palo de una escoba.
- Varios miembros viriles tatuados: un dibujo de una palomita y “buen viaje” muestra uno, “lindo para tu culito” otro más inspirado.
- Gran número de giles: desde el que fue partido al medio(literalmente) por un cartel mientras caminaba por la calle, hasta el que pensó que no necesitaba manopla para agarrar un acero al rojo.
-Un detalle que roza lo poético: junto al torso de un hombre que trabajaba como modelo de arte, se lee que, llamativamente, el cadáver quedó con una agradable expresión en su cara.
27 de agosto de 2007
Sudado, brioso y en camiseta

Si viviéramos en el lejano país del norte, semejante manipulación ideológica nos llevaría sin dudar a empuñar las armas, pero por suerte, a nosotros, insignificantes sudacas, todo este discurso nos importa un bledo. ¿Qué pueden hacernos los terroristas estos que nos lleve a sacrificar nuestra seguridad personal y salir a guerrear? No pueden cortarnos los semáforos y provocar un infierno de tránsito, porque eso ya lo tenemos. Privarnos de la red de gas y luz son detalles en el país de la crisis energética y los apagones. ¿Hacer explotar todo y sacarnos la plata? Para eso solo dos palabras: AMIA y corralito. Entonces, por una vez, la suerte nos favorece. Podemos disfrutar de Duro de Matar 4.0 sin pruritos de bienpensantes y entregarnos sin pudor al divertimento puro de intrigas simples, tiros, fuegos y peligros a toda máquina. Además, valorar lo que realmente es importante: Bruce Willis, machote sudado y brioso que, en camiseta, pega y desafía solo al universo del mal. Se nos permite admirar sin otras distracciones al policía mal llevado que faja, se ríe de los villanos y se ablanda solamente frente a la suerte de su indefensa hija en peligro; permanecer con la boca abierta ante el derroche de valor y hombría del héroe. De tan sufridos que somos, nadie nos puede mandar a matar o morir y eso nos hace impunes para el disfrute sin culpas.
Aprovechemos entonces la oportunidad de que por una vez el sur está en mejores condiciones que el norte, y gozar por fin de la inigualable alegría de salir del cine, después de hora y pico de pura diversión, sin haber fatigado ni una de nuestras neuronas.
26 de agosto de 2007
Peligroso Bochatón

Es un disco entrador, que se aleja definitivamente de los sonidos casi barrocos que caracterizaron a “Cazuela” o “Hasta decir palabra”, y se entrega a un pop rock puro, donde repone lo mejor de los Peligrosos Gorriones y de su carrera solista. Esto lo convierte en el CD ideal para quienes nunca se acercaron a escucharlo.
Se podría decir que las guitarras eléctricas de Kabusacki son las protagonistas en el noventa por ciento de las canciones y no es una casualidad. Desde que él se unió a la banda estándar, el sonido de Bochatón, tanto en recitales como en las grabaciones, mejoró notablemente, solucionando a medias la cruz que Francisco Bochatón lleva a cuestas desde el principio de su carrera: La desprolijidad. Pero lo soluciona sólo en parte porque sigue estando la “sana” costumbre de no afinar que tiene el muchacho.
Ese detalle, que si bien es bastante molesto y por momentos arruina canciones que bien cantadas podrían ser mil veces mejor, no es el problema más grave de este disco. El verdadero problema lo tienen quienes ya tienen escuchado a Bochatón. Este CD puede sonar demasiado conocido o repetitivo a quienes con dedicación vienen siguiéndolo desde Peligrosos Gorriones.
Es que la reposición de los sonidos por momentos es realizada de forma literal. No se limita a recuperar un estilo sino que evidentemente recupera su libreta de notas. Porque hay acordes y melodías completas “robadas” de otras canciones. A su favor hay que decir que todas las canciones son versiones mejores que las originales, pero es preocupante pensar que haya puesto el piloto automático al momento de componer.
Son trece canciones, donde abundan los sonidos tranquilos, con letras tiernas y nostálgicas, como “Por una flor”, “Piensa en mi” o “Se irá con vos”. Pero también hay momentos de rock más puro, por ejemplo en “Talones para arriba” o en “Elemento enigmático”, donde Kabusacki termina de lucirse y Bochatón de desafinar; y temas más pop clásicos, como “Balvanera” o “Tu voz se va”. Incluso se da un gusto e incluye el pseudo reggae “Perfume Parpadear”.
La presentación del disco nos vuelve a plantear la propuesta, algo extraña pero propuesta al fin, de Bochatón contra la piratería: Comprás un disco, pero te llevás dos. Lo malo es que el segundo disco viene sin caja, aunque en este caso mucho no se pierde. El arte de tapa se limita a un cartón con un diseño para nada memorable: apenas un par de fotos, unos dibujos intrascendentes y la lista de temas.
En definitiva, este disco de Bochatón, y este momento en general de su carrera, tiene mucho olor a bisagra. Es alentadora la mejoría en la “nitidez” al momento de tocar, y el regreso a la simpleza en las canciones podría hacer que mucha gente se acerque a escucharlo. Pero si el “auto homenaje” se repite en los próximos discos, y decide no ofrecer nada nuevo, puede llegar a aburrir y a alejar a esa misma gente que en un primer momento decida empezar a escucharlo.
*¿Cuándo será el día en que Bochatón tome unas intensivas clases de canto para que uno pueda recomendarlo sin miedo a hacer el ridículo?.
*¿Es necesario que en todas las letras Bochatón se haga el pobrecito? ¿Cuánto más piensa explotar su imagen de loser total?
*Hablando de letras… ¿será parte de la vagancia compositiva que le agarró en este disco? ¿O es idea mía que no se sentó demasiado a laburar las letras?
22 de agosto de 2007
Por siempre Mujercitas

Párrafo aparte merecen los cuentos de infancia. Es poco común que la literatura se ocupe de las nenas (obviamente están las de Silvina Ocampo, pero esas son otro tema). Heker nos cuenta a las nenas que eligen sentarse en el último banco y no leer Mujercitas, y las construye con una delicadeza y un sentido de realidad que no puede dejar de conmover a quien fue peinada con trenzas y jugó en el recreo al elástico.
Podemos decir que Heker hace literatura de mujeres como podemos decirlo de Puig. El punto de vista, los discursos, las problemáticas y los personajes femeninos son una excusa donde descansan estructuras sólidas y un astuto trabajo sobre la palabra. Hablan sobre mujeres pero podrían hablar de ingenieros o de húngaros. Eligen disfrazarse con estas ropas para contarnos algo. El atractivo de su literatura no está tanto en las mujeres en sí, sino en la inteligencia del ojo que las mira.
No es por decir pero…
- Ya sabemos, Liliana, que tenés muchos amigos notables. ¿Pero era necesario dedicarles un cuento a cada uno con nombre y apellido?
- “La sinfonía pastoral” cuenta su triste historia desde la sensibilidad de quien acostumbra pagar el gimnasio para ir sólo la primera clase. En el límite de convertirse en un chiste de Maitena.
21 de agosto de 2007
Demasiado ego
(Viaje por Scriptorum. Paul Auster. Anagrama). Paul Auster decidió que a esta altura de su carrera se lo merecía, y planeó una fiestita en su honor. Para eso invitó a Cervantes y a Kafka (dos de sus autores preferidos), a los personajes de sus anteriores novelas y, con entrada paga, a nosotros sus lectores. A fin de animar la celebración agregó algún que otro borrador inconcluso y escribió un libro en el que sólo se divierte el homenajeado.Viaje por Scriptorum es una alegoría un poco obvia de la sacrificada tarea literaria. Trata de un viejo que, como en El Proceso de Kafka, han encerrado por razones desconocidas en un cuarto. Durante la novela, se presentan en su reclusión personas que el anciano parece conocer y que lo juzgan por la influencia que ha tenido en sus vidas.
A pocas páginas de avanzar con la historia, si no se está demasiado distraído o aburrido, quien leyó un par de libros de Auster se da cuenta de que cautivo es el propio escritor y las visitas son sus personajes de ficción más conocidos.
Pero el verdadero problema lo tienen quienes no hayan sido lectores de Auster o los que olvidan fácilmente argumentos y nombres propios: todos estos se quedarán afuera del guiño autorreferencial y tendrán que soportar una obra vacía para llegar al único chiste a su alcance, el final a toda orquesta donde Paul se hace el vivo y justifica todo lo escrito. En las últimas páginas, el escritor más famoso de Brooklyn, hecha mano al truco del Quijote y juega a las cajas chinas ficcionales, donde escritores y personajes se confunden y desdibujan los límites entre lo verdadero y lo imaginario.
Todo suena muy triste, como esas bandas que ya están aburridas de hacer nuevas canciones y editan los “grandes éxitos” para dejar tranquilos a los fans y a la compañía discográfica. No se sabe si a Auster se le acabaron las ideas, si está ocupado haciendo cine o si se siente demasiado cómodo mirándose el ombligo. Por esta vez podemos perdonarle el pecado de vanidad, pero esperemos que no se le haga hábito, sería una lástima.
17 de agosto de 2007
"El pis es la parte punk del disco"
Como yo lo entiendo al menos hoy en día es el niño en confrontación con el adulto, la lucha entre esas dos manifestaciones del mismo ser. Desde la poética podríamos mostrarlo de la mano de dos frases del disco. Podríamos decir que va de "Voy a volver a juntar las figuritas, pero esta vez no voy a cambiar el álbum por la pelota" hacia "Una flor entre las manos es más que una montaña de cosas costosas sin valor". Con respecto a la estética, el disco, desde las melodías, ahonda en colores naif con reminiscencias infantiles, aunque construidas sobre la estructura de la canción pop, con colores Folk y arreglos de guitarra traídos de la escuela de la guitarra clásica.
¿Considerás a Juanito un personaje? ¿Te encontraste creándolo, limitando tus letras en pos de un "Juanito" más creíble?
Sí, me propuse ciertos límites. Al Juanito de "12 canciones..." lo limité desde la crítica socio-política, por ejemplo, porque el mensaje apunta hacia algo más universal. Creo que a algunas personas les choca porque esperan que uno se "comprometa" desde ese lugar y si no es así uno es un artista "descomprometido". Yo quise romper con esa idea. Creo que el compromiso con la verdad es el único compromiso que hay que tener.
¿Hay una evolución en el disco? ¿Hay una historia q avanza entre tema y tema?
Hay un hilo de discurso a lo largo del disco, pero que no llega a ser "una historia", sino más bien el desarrollo de un concepto. Los temas están en un orden específico porque la idea es conducir desde el adulto conflictuado hacia el niño enamorado y humanista.
Una especie de "inmersión" en el niño..... Sin embargo “Bolero” –el track seis del disco-, es uno de los temas más oscuros, y el más adulto a nivel de las palabras q elegís y de las metáforas.
Bueno, es uno de los más introspectivos y quizás más abstractos desde la poética. Pero “Dónde esta la luz” o “Amarillo” son mucho más oscuros. Tienen la parte que habla del pis, que sería algo así como la parte Punk del disco (“Amarillo como el pis”…///--”Voy a sacar el pito por la ventana y hacer pis”). Quizás “Bolero” rompe la línea recta hacia el concepto más naif. Luego viene un último audio que en realidad me permite a mí unir el concepto con el próximo disco.
¿Y Chanson? ¿Cómo entra en esa estructura?
Es el capricho, por eso está fuera de las doce canciones, es el tema de amor. El único que realmente es para decirle a una mujer que la amo y nada más
¿Y los audios de Juanito niño cómo funcionan?
Son como los márgenes, delimitan al disco oficial. Chanson queda fuera de esos márgenes.
¿Hay un crecimiento de Juanito en el próximo disco? ¿Una evolución dentro del mismo "concepto"? ¿Pensás moverte a un imaginario más adolescente, tal vez?
Digamos que, desde el plano estrictamente compositivo, "12 canciones..." es catarsis y "El sueño de las ballenas" (el próximo disco) es síntesis. Por lo cual es un Juanito en un punto más maduro. Pero la idea es cerrar el concepto, abandonar el costado naif, que era sólo un modo de conceptualizar la estética del disco anterior. Me interesa dejar claramente separados los conceptos de estética y mensaje. La estética del próximo disco es muy diferente porque es otra película.
¿Por dónde se va a mover?
Canción pop construida desde la textura y los giros armónicos del Neo-romanticismo y el post impresionismo. Más orquestal podríamos decir, desde la tímbrica. Con una búsqueda más fría y etérea.
¿Se acaba el Juanito solitario?
Si, se acabó
¿Y a nivel letras? ¿Es de esperar canciones del estilo de “Bolero”? ¿O vas a mantenerte en el imaginario infantil?
Bueno, está más cerca de la poética de “Bolero”. Digamos, la angustia existencial que en "12 canciones..." se muestra más encriptada en historias fantásticas, en "El sueño de las ballenas" se vuelve más evidente. Además, te voy a ser sincero. El disco anterior es un disco hecho con una mujer al lado, o sea, literalmente hablando, son canciones compuestas en presencia de mi novia. Entre ese disco y este hay una separación, por ende no hay objeto para las canciones, son más un sinsentido. Ojo, estoy feliz con las nuevas canciones y en cierto punto siento que el próximo disco va a ser un disco mejor que "12 canciones...", aunque me resulta difícil compararlos. Por eso siento que este disco es un cierre. Juanito el cantor tiene los días contados. El que viene es un disco azul
¿Tenés proyectos por fuera de Juanito?
Bueno, fuera de Juanito estoy trabajando sobre un disco de un grupo llamado "Doña María". Es un grupo que trabaja sobre un repertorio de canciones folklóricas, populares. Pero las abordamos desde un relectura bastante drástica. Trabajamos sobre ritmos traídos de la música electrónica, la cumbia, el reggaeton o el hip hop, pero es una formación acústica. Sin maquinas de ritmo ni nada de eso, aunque se busca reproducir esa sonoridad con instrumentos folklóricos. También estoy produciendo el disco de mi amigo, Guillermo Berseñak, que trabajó en la producción de mi disco. Y estamos junto a otro amigo terminando un largometraje, los dos como guionistas y directores. Somos dos amateurs, así que es nuestro conejillo de indias total. Ya pasaron como 3 años y medio desde que arrancamos con el proyecto. Ahora sólo me tengo que ocupar de hacer la sonorización, que no es poco.
7 de agosto de 2007
Aún sueña aquel niño que soñó que escribía
Una vez puesto el CD en el equipo de audio la idea termina de estar clara: una grabación del niño Juanito –el verdadero- haciendo una versión infantil de “Años” y acto seguido el principio de la canción Amarillo: “Voy a volver a juntar las figuritas, pero esta vez no voy a cambiar el álbum por la pelota”. Esta frase sintetiza el concepto que se va a repetir una y otra vez a lo largo de todo el disco. Un regreso a la inocencia infantil, pero en constante tensión con una madurez por momentos desencantada. Son trece canciones que se bambolean constantemente entre la tristeza adulta y la alegría inocente. Por un lado canciones como “Me cayó una gota sobre la cabeza” o “Quiero ser un actor”, que tranquilamente podrían formar parte de un disco de Luis Pescetti o Leo Masliah; y por otro las del tipo de “Bolero” o “Souvenir”, donde el niño le entrega la batuta al adulto, son canciones más grises, melancólicas y complejas en sus letras. El resto de los temas se mueven constantemente entre las dos posturas. Todo el disco tiene como única instrumentación la voz y la guitarra de Juanito, a excepción de “Una flor” que incluye coros de Soledad Napal, en una tonada pop en el sentido más clásico de la palabra. Es un disco fácil de escuchar, pegadizo, con toques de fogón y bastante parejo. Con momentos destacables como “Bolero” y “Estrellitas”, y canciones para cantar caminando por la calle como “Quiero ser un actor”. Mención aparte merece el arte del disco. Está diseñado de forma que emule un álbum de figuritas -las figuritas incluidas!-, los dibujos del arte dentro del cuadernillo están pensados para ser coloreados y, por ultimo, si ponemos el cd en la computadora, nos encontramos con un programa que nos permite ver tres videos musicales con canciones del disco. Todo esto provoca que uno tenga una buena razón para pagar los veinte y abandonar –por esta vez- la piratería. En definitiva, una propuesta que, sin llegar a ser revolucionaria, ofrece una buena vuelta de tuerca dentro de lo que puede llamarse la canción de autor.
No es por decir pero...
Todo lo bueno tiene algo malo...
1. Hay un problema en este disco de Juanito. Ese problema se llama “pis”. No es cuestión de andar psicoanalizando al muchacho, pero parece ser que de chiquito tuvo algunos problemas para llegar al baño. Esa palabra vuelve una y otra vez, y empaña un trabajo, que salvo en ese caso, logra recrear el lenguaje infantil sin caer obviedades.
2.Y hablando de obviedades.... "Una flor entre las manos es mas que una montaña de cosas costosas sin valor" ¿Era necesaria esta frase sacada del refranero cursi?
3.Tiene un mérito Juan Ignacio Serrano: ha redescubierto al coreografista de Rafaela Carra. O al menos eso parece en el video de “La ultima canción”, donde se pretende recrear el ambiente de juegos de los niños con resultados… bueno, dudosos.
Las melodías y orquestaciones demasiado simples, sumadas a letras que parecen de un cantaniño menopáusico y desafinaciones pueriles suenan fastidiosas y por momentos rozan la vergüenza ajena.
Y en realidad es una lástima porque cuando Juanito se decide a ponerse los pantalones largos y a cantar desde otro lado sorprende por la solidez y la profundidad de los sonidos, las agradables interpretaciones y la consistencia de sus letras.
“Bolero” o “Souvenir” trazan un camino oscuro e interesante que deja con ganas de más. Incluso las más infantiles “Me cayó una gota sobre la cabeza” y “Quiero ser un actor” demuestran que simpleza e ingenuidad no implican apresuramiento y descuido, y que se puede ser adulto aun cuando se anda disfrazado de niño.
Habrá que sentarse a esperar el próximo disco para ver si Juanito el cantor se decide a madurar y convertirse definitivamente en Juan el cantante.
6 de agosto de 2007
5 de agosto de 2007
Los demonios de Bret
Ellis hizo de su balance personal una novela de terror, donde el fantasma de su padre le sigue arruinando la vida y los personajes de sus anteriores libros se corporizan para atormentarlo, amasijar gente y animales y, de paso, decirle que fue durante demasiados años malo y superficial.
También crea para la ficción un hijo que aún no tiene. Este vástago no querido (del que sospecha se lo encajaron, pero que en verdad es un hijo no reconocido de Keanu Reeves, el protagonista de la versión cinematográfica de su libro Menos que cero) le recuerda que, anestesiado de tanta merca en la sangre, no está preparado para querer a alguien.
El libro camina siempre en límite nebuloso entre la experiencia fantástica y la alucinación de un drogadicto pasado de vueltas. Tiene su cuota de misterio, chisme (a todo buen cholulo le encanta encontrar nombres de celebridades sembrados en toda la novela) y enseñanza moral.
Mientras el autor de American Psycho lucha con sus demonios y rellena las columnas de su debe y haber vivencial, nosotros los lectores nos divertimos con Lunar Park. De paso lo juzgamos, un poquito lo comprendemos y pensamos que, si decidimos comprar lo que nos vende en su novela, Bret es una porquería de tipo, pero un muy buen escritor.
Algunas preguntas con respuestas sospechadas…
1. ¿Habla mal de mí el haber googleado a cada uno de los nombres propios que figuraban en el libro para conocerles la cara?
2. Lunar Park nombra por lo menos una marca en cada una de sus páginas: ¿Es un recurso literario para mostrar el consumismo de sus personajes o una buena manera de ganarse unos pesos extras de Ellis?
3. ¿Los norteamericanos son los aprendices superficiales de la ironía de sus papás los ingleses?
4. ¿La parodia es una forma de sermón, pero con onda?

