23 de septiembre de 2007

Terranova said...

Juan Terranova me recibe en el segundo piso de su casa de Caballito junto a sus dos gatos guardianes. Apenas se entera de que soy estudiante de TEA vocifera: “¡Arrepentite a tiempo y dejá ya mismo de estudiar, el periodismo es una mierda!”. Dice que cuando terminó la carrera de Letras en la Universidad de Buenos Aires pensó que había pasado unos cuantos años en un ambiente miserable, pero que ahora se dio cuenta de que la tarea periodística es todavía más ingrata.
Se lo ve enojado, hace un par de días que lo echaron de Perfil, en donde era redactor en el suplemento de cultura. Cuenta que lo despidieron por poner la cara en las asambleas y paros que reclamaban aumento de sueldos en el diario de Jorge Fontevecchia. Califica al gremio de prensa como jodido y traidor y cuenta dos o tres anécdotas sobre carneros y puñales traperos que hacen al escucha cuestionarse su vocación. Ahora reparte su tiempo entre buscar trabajo, escribir su blog y proyectar sus dos nuevos libros, uno sobre la Virgen María y otro sobre santos, con los que piensa completar la trilogía católica que inició con La Virgen del cerro, una crónica sobre la aparición milagrosa en Salta.

La nueva narrativa:
A Terranova se lo relaciona con la autodenominada “Joven guardia”, un grupo de escritores que no superan los 35 años y que, con dos antologías en el mercado, son por estos días el fenómeno de moda en el ambiente literario. Sobre esta supuesta nueva generación, que forman, entre otros, Pedro Mairal, Washington Cucurto, Florencia Abbate, Pablo Alí y Oliverio Cohelo, cuenta: “La Joven Guardia es un nombre un poco ridículo que se le ocurrió a Maximiliano Tomas, pero que a todos nos sirvió mucho. Previo de este invento yo ya había editado dos novelas que solamente habían leído mis amigos.
En la literatura los espacios se negocian. Nadie viene y te dice: “Che, formen una generación de nuevos escritores, publiquen que yo les pago todo”. Los espacios los tenés que pelear y tomar cada oportunidad que se presente. En nuestro caso fue el suplemento de cultura del diario Perfil. Desde ahí empezamos a publicar artículos y a reseñar a escritores de más o menos 30 años. De repente descubrimos que “jóvenes escritores” era una marca que el mercado no estaba utilizando, y la aprovechamos”.

Los Blogs:
Terranova es periodista, publicó tres libros (El Caníbal-2002-, El bailarín de Tango -2005- y El pornógrafo-2005) y actualiza todos los días su blog http://elcocinerosalvaje3.blogspot.com. Sobre las diferencias entre estas tres actividades, que se pueden pensar muy similares, dice: “Lo puedo explicar comparándolas con la actividad de un músico. Ser periodista es como ser sesionista de una banda tipo Vilma Palma e Vampiros, toco algo que no es mío, que no me gusta y me llevo la plata, eso es para mí el periodismo. En cambio escribir libros es parecido a componer para un disco solista, preparar con cuidado tu obra, pulir la forma en la que te expresás, definir lo que querés contar y que querés que se recuerde de vos. Por último, la producción de un blog se asemeja a una zapada entre amigos, es algo natural y espontáneo, hecho con la libertad de lo que se sabe efímero.
El blog te permite probar cosas directas, en un espacio reducido de publicación inmediata, donde ni el lector ni lo que pusiste importa tanto, entonces aparecen cosas interesantes y en un estilo desacartonado que es bueno y nuevo.
Igual, antes era muy fanático del vértigo del blog, pero ahora estoy más sosegado, no quiero una superproducción literaria. Pienso enfocarme más en proyectos puntuales… propongo para mi vida menos punk y más familia”.

Los libros y la fe:

La literatura de Terranova siempre recorrió temas que le interesan ersonalmente: el tango, la pornografía, los medios de comunicación, pero en su último libro se adentra en territorios que a priori podrían pensarse ajenos al ámbito intelectual: los prodigios milagrosos de la Virgen del Cerro. Tal como lo hiciera su compañero de liga Washington Cucurto al retratar el submundo de las bailantas y los inmigrantes en Buenos Aires, Terranova dirige su mirada al ámbito de la fe: “Si uno busca libros sobre la fe, se encuentra con cosas muy berretas, con tipos como Victor Sueiro. La literatura actual no se interesó por esos temas.
Por eso traté de hacer un libro anfibio: que lo pueda leer el creyente que quiere saber sobre el milagro y no consume literatura habitualmente, pero en el que también un universitario pueda encontrar un placer estético.
En Salta estaba del lado del peregrino, fui uno más y viví todo lo que pasaba. Estando ahí resultó muy difícil distinguir cuando fui cronista y cuando protagonista. Tengo una formación cristiana que respeto, me interesa el universo de la creencia, así que no tengo problemas para identificarme con el peregrino. Puedo ponerme a rezar, entiendo lo que le pasa a una persona cuando reza, porque entiendo lo que me pasa a mí. Estoy orgulloso de haber escrito un libro que puede leer y entender mi abuela.
Por todo esto no pensé que La virgen del cerro iba a ser tan bien recibido por la crítica. Es cool ser ateo: esta bien visto decir yo no creo en nada, me paso por el culo 2000 años de historia de la humanidad. Pero, aunque la tapa que es medio new age, un poco grasa, el libro fue leído y se empezó a rescatar la calidad la escritura de algunos capítulos más allá de todos estos reparos.”
Creditos: esta nota fue realizada con el invalorable aporte de Gaby Valdovinos en la entrevista y en la fervorosa disidencia y de Javi Simeoni en la maratónica y a altas horas de la madrugada, edición final.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Cecilia y hermanos de Cecilia: estuve leyendo lo de Terranova. He comprendido que es un "duro", alguien que "se la banca"; leí el relato "joven escritor argentino" y me parece una gadorcha extraordinaria, anticipación quizá, por su imbécil pretensión de ars poetica, de otras basuras venideras. Digo: tengo los 00 llenos de muchachitos que describen lúmpenes, basurales y "la vida" con una mirada supuestamente cínica, me ponen cara de "estoy epateando al buryuá (1)", y despotrican contra la cultura de los críticos y los "intelectuales" (quienes además, suelen, por supuesto, adularlos). El chiste ése de que el libro de autos es un buen libro...andá a laburar; y lo de que "es cool ser ateo", el retorno ese pedorro a la religión... en fin... leé la Ilustración, man, Cassirer, Diderot, Voltaire, algo! La verdad que el cinismo ése de pequeño cenáculo "reventado" es lamentable. Igual no es culpa de Terranova, sino que parece una credencial que se le exige a todo escritor argentino que se precie: recuerdo una nota extraordinaria que le hicieron hace un tiempo al paspado de Andrés Rivera, en la cual, con ademanes de hombre hosco (no nos olvidemos que Rivera escribe sobre una materia explosiva, la "historia argentina", materia que por su volatilidad le provoca frecuentes estallidos de ira), Andrés Rivera, digo, con gestos ira contenida, en ese artículo se cagaba en todo el mundo, hacía su paupérrimo j´accuse contra derechas e izquierdas, y se despachaba a gusto con ese estreñido lenguaje tan "viril" que caracteriza los ripios en letra cuerpo 16 que son sus novelas. Avísenle a Terranova que eso no es "joven", ni "original", ni "espontáneo" (y dado que él contestará que no quiere ser ninguna de estas cosas), ratifiquénle, sobre todo, que no es, que no hay allí literatura.
Saludos,
X.-

1."epater le bourgeois"

CANCEROLAZO 2021 dijo...

el anonimato le quita mucho mérito al testimonio suprascrito al que adscribo.

Yo me siento tocqado por la fe después de leer esta semblanza y la verdad es que Dios debe existir si esa garcha de publicidad con artículos que admite a cualquiera logró mínima selectividad sacudiéndose de encima a ese saco de grasa en todo sentido, por utilizaqr un eufemismo.

Mi nombre es martín brauer y los escucho siempre, seigan así...