(“Papeles Inesperados”, Julio Cortázar. Ed. Alfaguara, 2009) Cualquier recopilación de textos inéditos es, de por si, algo que despierta sensaciones contradictorias. Por un lado, salvo en los casos donde la mayor parte de la obra del autor es inédita (como con Kafka) genera la protesta de “Che, si no lo editó mientras estuvo vivo por algo será”. Por otro lado, cuando el escritor en cuestión es uno de nuestros preferidos, es casi imposible sobrevivir a la tentación de echarnos encima de las migajas que se cayeron mientras realizaba su obra, como quien le pasa el pan al plato.
“Papeles inesperados”, la compilación que recientemente editó Alfaguara de relatos inéditos de Cortázar, viene a sumar mas conflictos aún a los ya nombrados. Se trata, “en su mayoría” (según la editorial) de textos rescatados casi por casualidad de un cajón olvidado en el escritorio de Cortázar. Apenas uno se entera de esta historia, es prácticamente incapaz de resistirse al deseo de echarle una ojeada a esos papeles.
Pero la triste realidad es que esos escritos son minoría dentro de la compilación y, para colmo, son los menos interesantes. El caso más triste y paradigmático de esta “estafa” es un cuento supuestamente inédito de “Un tal Lucas”, cuya única diferencia con una narración aparecida en ese libro, es el titulo.
Hay un par de ficciones que escapan a esa regla, como un capítulo suprimido de Rayuela (que no pertenece al “tesoro encontrado”), y algunos cuentos más que se mantienen a la altura, pero que por si mismos no justificarían la compra.
La mayor parte son artículos rescatados de publicaciones en diarios de la época; prólogos a ciertos libros, y un par de cartas (abiertas y no tanto) que escribió a lo largo de su vida. Pero a pesar de no haber sido “rescatados” del famoso cajón, terminan siendo los más atrapantes y los que más interés aportan al volumen.
Enganchan porque logran bajar a Cortázar del pedestal canónico donde se encuentra tradicionalmente, y lo devuelven a la posic
ión de escritor polémico y resistido en su época. No son pocos los artículos donde se dedica por completo a defenderse de distintos ataques (su relación con Cuba, su adopción de la ciudadanía francesa, su radicación en Francia, su “argentinidad” y hasta el uso del género fantástico, entre otros).
También abundan los escritos tanto periodísticos como de congresos, donde el eje esta formado por cuestiones políticas. Más allá de si uno concuerda o no con los ideales de Cortázar, llaman la atención en un sentido histórico. El hecho de que ciertos problemas sean tratados en presente, y de una forma cotidiana, sirve para ver esa etapa con otros ojos. Además, son los que con más éxito logran el objetivo de “completar” la obra general del autor, ya que muestran una faceta un poco más alejada de su rol literario y más centrada en sus actividades políticas.
Pueden resultar un poco reiterativos ya que suelen tratar, en general, sobre los mismos temas. Pero como son artículos de actualidad, logran atrapar desde los hechos puntuales que aborda en cada uno: ciertas declaraciones del General Viola, distintas aproximaciones al problema cubano, la caída de Allende, el proceso argentino durante el mundial 78, y muchos mas.
Otros textos son una suerte de diarios de viaje, en su mayoría a Cuba, pero también a México y la India. En ellos, la crónica, a través de los ojos lúdicos de Cortázar, se desprende del lugar común y se inscribe dentro del realismo fantástico que caracteriza al autor. El resto del libro consta de algunas poesías no muy afortunadas, ensayos sobre ciertos personajes contemporáneos y algún que otro juego literario con amigos.
“Papeles Inesperados”, es un libro que al terminarlo, deja la sensación de no haber cumplido con lo que prometía. Pero como aquel Cronopio que buscando las llaves en sus bolsillos se encontró con fósforos; uno, buscando encontrar nuevos cuentos de Cortázar para regocijarse, puede encontrar en este libro una suerte de maquina del tiempo. Sentir por unos momentos que vivimos en los años en los que escribió su obra, y conocer en detalle las diferentes luchas que tuvo que pelear tanto para defenderse a si mismo, como para defender los ideales que adopto a lo largo de su vida.












Cuenta la leyenda que el cantante de The Killers trabajaba como cocinero en un restaurant de Las Vegas al que un buen día llegó Morrissey a almorzar. Maravillado por la presencia del astro de la melancolía, el por entonces proletario Brandon Flowers , no se animó a acercarse a su ídolo, pero no pudo evitar seguir con los ojos cada uno de sus movimientos mientras trabaja cortando pan con una enorme cuchilla. Se sabe que Morrissey es por demás aprensivo, y lejos de agradecer la muestra de admiración de su fan gastronómico, mandó a dos guardaespaldas a reprimirlo y huyó asustado del lugar, convencido en que un cocinero psicópata estaba afilando su arma para achurarlo. Años después Killers grabaron un cover de






El bueno de Lloyd ya tiene on-line un producto ultra artesanal en el que muestra al universo, que se obstina en darle la espalda, su producción musical y su imagen de perfecto songwriter británico.












La poesía de Sabina – no la mejor, pero suya al fin-, más la maquina de hacer hits de Fito Páez -quizás el único talento que aún conserva. No esta lo mejor de ninguno de los dos en este disco, pero la mezcla les salió perfecta. He puesto repeat de lo lindo con él, y he puteado muchísimo porque no hubo presentación en vivo.
Si, Fito esta dos veces en la lista de mis preferidos, ¿y qué? Cuando escribí que había algunos que seguramente ahora no escucharía, juro que era este disco el que tenía en la cabeza. Pero no llego a tener claro si es porque las canciones quedaron viejas o porque como tiene tantos “hits”, ya están todos absolutamente quemados. Lo que si se es que en su momento le saque el lustre de lo lindo a este CD, el primero que habitó en mi casa con ese formato. Ni hace falta nombrar las canciones, todos las conocemos.
Seru Giran pero con Charly en su mejor momento, Pedro Aznar más maduro después de su viaje a Estados Unidos y sin la grasa de David Lebon, que aporta a este disco lo mejor de si mismo, es decir, su ausencia.
La cima antes de la bajada. El mejor Calamaro por donde se lo mire, más prolijo, mejores letras, sus mayores hits. Canciones para todos los gustos, desde hits con letras pegadizas y tontas, hasta baladas tristes con letras cuidadas.
Un disco redondito. Después de la furia claustrofobica de "Cazuela", Bochaton se despacho con este EP donde no sobra absolutamente ningún tema. Si a eso le sumamos el trabajo de depuración que hizo Cerati con el sonido, el resultado es obvio. Repeat loco durante horas. “22:33”, “Pinamar”, “Puerto Amar”, las mejores canciones de la carrera del amigo Bochaton.
La perfección hecha disco. Alguien podría decirme que es trampa, porque es en realidad una suerte de “grandes éxitos”. Pero muchas de las versiones de este disco son parientes lejanas de las versiones originales. Si Melero se dedicara a sacar más discos como este y rompiera menos con la electrónica, muchos nos sentiríamos agradecidos.
Disco que jamás me cansare de oír. Ya supero los treinta años y si lo sacara una banda hoy por hoy seria elogiada por su actualidad y calidad. Lo mejor de Spinetta, y sin el factor somnífero que atenta contra la mayoría de sus trabajos. “Todas las hojas son del viento”, “Bajan”, “Cementerio club”, “Las cantatas de los puentes amarillos”, y “Por”, quizás la mejor letra de la historia del rock nacional. Imposible no enviciarse con este disco.
Mi disco preferido, de mi banda preferida. Me acuerdo cuando los conocí, baje “The Wrong Girl” de internet. Acto seguido y sin más preámbulo baje toda la discografía. Y fui escuchando tema por tema, disco por disco, sin desilusionarme jamás. Salvo quizás por el último disco. De todas formas, si es difícil encontrar una canción de ellos que no me guste, hay que estar seguro que no es en este disco donde se va a lograr. “I fought in a war”, “The chalet lines”, “Family tree”, y el ya nombrado “The wrong girl”, todas canciones dignas de figurar en un top ten de mis canciones preferidas.












Achtung baby. U2: El disco en que los U2 dejaron las calzas negras para decidirse a hacer música del siglo XXI. Cuando Achtung llegó a los minicomponentes doble casetera no entendimos demasiado, pero nuestros oídos de medio pelo sospecharon que nacía un clásico y no se equivocaron.
You are the Quarry. Morrissey: Mozz resucita de sus cenizas y se digna de enseñarnos a todos porqué es el mejor de Los Smiths.

Desintegration. The Cure: Canciones con un nudo en la garganta, oscuridad y golpes bajos, instrumentaciones interminablemente bellas, la voz decadente de Robert Smith y "Pictures of you" hacen de Desintegration el combo perfecto para todo buen depresivo con sensibilidad musical.
El Album. Fricción: Por Richard Coleman encadenado a un micrófono cantando "Héroes", y listo.
Esta boca esta boca es mía. Joaquín Sabina: representa la música española, pero bien. Siempre en el delicado límite entre lo simple y lo grasa, entre lo directo y lo chabacano, Joaquín Sabina aprovecha el idioma para que sus canciones se vuelvan poesía.
Mundo de Acción. Francisco Bochatón: cuando Bochatón se volvió menos Girondo y más romántico. "El candado", "Vida Simple" y otras son obras eternas del gran cantautor desafinado platense.
Foreign Affairs. Tom Waits: quizás el más redondo de los discos del viejo Tom. Un clásico para escuchar copa en mano
Grandes Exitos. Miguel Bosé. Como si esta lista no fuera lo suficiente incoherente y ecléctica, dejé para el nro. 11, fuera de programa, como suerte de confesión final, de esas que se guardan para pasada la medianoche susurrar vergonzosamente, al gran Miguel. Bosé no tiene un disco entero bueno, por eso este grandes hits con su foto en la tapa resulta perfecto para tener en nuestras discotecas al admirado efebo español. Las mejores canciones de su repertorio para canturrear mientras se limpia la casa o en un viaje en colectivo. Si, chorrea grasa, pero lo banco a Bosé.



Sus libros los editaba él mismo, limitándose a una distribución de puerta en puerta, con sus librerías amigas, confinándose a un grupo de selectos y fieles seguidores.
Pero las diferencias existen y son marcadas, para empezar en sus dibujos. Mientras Burton pertenece más al mundo de la historieta, con dibujos caricaturescos y rasgos exagerados, Gorey es más realista. También es más detallista. Cada viñeta de "La pareja abominable" merece ser observada con mucho detenimiento, ya que está minada de pequeños detalles, desde la expresión de los personajes hasta los cuartos en los que se encuentran. Por momentos parecen verdaderos cuadros.
El libro comienza a todo trapo, con la historia que le da el nombre al libro, "La pareja 












